Cultura

Vuelve la épica de Tomatito

Tomatito en concierto. Guitarra: Tomatito, Paco Santiago, José del Tomate. Cante: Kike Cortiña, Simón Román, Mariángeles Fernández. Percusión: El Piraña, José Santiago. Baile: Paloma Fantova. Lugar: Real Alcázar. Fecha: Viernes 19 de septiembre. Aforo: Lleno.

La contundencia de una de las guitarras más personales del panorama flamenco, desde hace 25 años. Como es norma en sus conciertos, el almeriense alternó pasajes más intimistas con auténticas descargas de energía, que fueron naturalmente mayoritarias. Para el primer estado de ánimo eligió la taranta que abrió el concierto, un estilo en el que ha dejado huella por la austeridad melódica, la capacidad de síntesis emocional, el carácter solar y directo de sus composiciones y ejecuciones. También el tango porteño, una música que adora, del que dejó un apunte. O la composición de su hermano Michel Camilo que dedicó a su admirado Paco de Lucía. O el Romance de Curro el Palmo en el que cedió todo el protagonismo a la voz aniñada, de caramelo, de Mariángeles Fernández y la narrativa costumbrista de posguerra de Joan Manuel Serrat.

Fueron cuatro estaciones de paz, cuatro pausas, en el torbellino de ritmo que fue su recital. Primero en la bulería que cerró la taranta. Luego por alegrías ligadas, bailables, gustosas, en las que Fantova terció y ofreció una pincelada de su arte. También tangos y rumbas, naturalmente. Y bulerías. Muchas bulerías. Más frenéticas o más pausadas. Y es que lo propio de este tocaor es la épica, el turbión. Las armonías duras, pétreas. El contratiempo, los cortes, los remates.

En el final todo el mundo se vació porque Tomatito tocó generoso al cante camaronero de su cuatro de voces, por tangos y bulerías, y también por soleá para el baile frenético, radical, en fuga constante de la gaditana Paloma Fantova. Un grupo de jóvenes intérpretes hecho a la medida de su líder para potenciar y espolear la energía.

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