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Un brindis al sol

  • En el quinto aniversario de la creación del Día del Flamenco, el sector ve con frustración la "instrumentalización de la marca"

  • La educación y la investigación, asignaturas pendientes

Artistas como Miguel Ángel Cortés, Javier Barón, El Pipa y Diego Carrasco brindan por el flamenco. Artistas como Miguel Ángel Cortés, Javier Barón, El Pipa y Diego Carrasco brindan por el flamenco.

Artistas como Miguel Ángel Cortés, Javier Barón, El Pipa y Diego Carrasco brindan por el flamenco. / Antonio Pizarro

Cuando se cumplen seis años desde que la Unesco incluyera en 2010 al flamenco en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y cinco años después de que la Junta de Andalucía estableciera este 16 de noviembre como el Día del Flamenco, el sector ve con absoluto descreimiento y frustración la valía del citado reconocimiento, que consideran que fue "un brindis al sol" cuyo entusiasmo inicial se ha ido diluyendo con el paso del tiempo.

Así, investigadores, productores, periodistas, docentes y expertos en la materia coinciden en que la citada declaración se vivió como algo positivo porque servía "para decir aquí estamos y poner en valor algo aún no reconocido por gran parte de la sociedad", como explica el director de los Jueves Flamencos de Cajasol, Manuel Herrera. Es decir, para la catedrática en Antropología Social en la Universidad de Sevilla, Cristina Cruces, la relevancia de la inclusión está más "en lo simbólico que en lo funcional; sirvió para la reflexión y para dar un paso hacia la autoestima superando una mirada estrecha que condenaba este arte a su mera condición escénica para abordarlo desde un punto de vista cultural", advierte.

El problema es que la euforia implicaba también una serie de compromisos por parte de las administraciones públicas que, según las fuentes consultadas, se ha traducido en una "instrumentalización de la marca" con poco más reflejo en lo práctico que citar el acontecimiento en los discursos institucionales.

Educación

En este sentido, coinciden todos, la educación es todavía una de las áreas más claramente afectadas por este inmovilismo, consecuencia de la crisis económica pero también de una "falta evidente de compromiso" que responde a "que no se defiende en lo que no se cree", señalan.

De esta forma, ni la voluntad que se trató de cerrar con el Decreto 97/2015, ni el compromiso recogido en el Estatuto de Autonomía (art. 68.1) de asumir "en exclusiva" las competencias en materia de "conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco", han satisfecho la histórica reclamación de incluir esta enseñanza artística en los planes educativos, donde continúa sin existir formación reglada ni sistematización.

"Se hizo una apuesta seria por que el flamenco estuviese dentro del currículum musical en primaria y no se está haciendo; la mayoría de los libros de texto no incluyen nada y si los profesores no tienen conocimiento de la materia no la pueden impartir. Es una pena que un producto musical de excelencia, que es seña de identidad andaluza, no se enseñe y llevamos años de retraso", apunta Herrera.

Por tanto, como explica el antropólogo, periodista y productor Fernando González-Caballos, el asunto queda relegado a la "voluntad personal" de docentes que desarrollan iniciativas propias en sus aulas y elaboran contenidos didácticos. Dignas excepciones, dicen, que sirven para "salir del paso" y dotar de contenidos el Portal Educativo del Flamenco cuando, relata González-Caballos, "es paradójico que en los II Premios del Aula otorgados por la Consejería de Educación reconozcan la labor de una institución privada como la Fundación Cristina Heeren, cuyo modelo la Junta debería mirar". Igualmente, el antropólogo, que admite haber abandonado por su "inoperancia" la Comisión de Educación creada a tales efectos, señala la falta de operatividad que sustenta con el hecho de que "unos 50.000 ejemplares de Gerundino -un material didáctico para niños en forma de cómic que dirigió- estén guardados en una nave en lugar de distribuirse a los centros escolares".

Investigación

A las quejas en lo educativo se le suma por parte de los entrevistados el desdén hacia la tarea investigadora, "fundamental para la salvaguarda del legado". En este punto, el investigador y productor Javier Osuna es contundente: "hay gente muy capaz, como Faustino Núñez, Antonio Barberán, Manuel Bohórquez, Ángeles Cruzado... haciendo grandes hallazgos sin ningún apoyo institucional". Algo que refrenda el propio Faustino Núñez, quien revela que "llevamos años dejándonos los ojos en los archivos y ni caso", y periodistas como José María Castaño, director de Los Caminos del Cante, que califica de "penuria" la situación de los investigadores "en lo que es un capítulo más lleno de humedades que de declaraciones de Humanidad".

Del mismo modo, añade Cruces, que "se ha hecho morir el único programa de doctorado que había en la Universidad".

Para Javier Osuna es penoso, además, que proyectos como la apertura de una biblioteca especializada en flamenco en Archidona (Málaga) se ejecuten siempre con "esfuerzos individuales" como el del flamencólogo José Luis Ortiz Nuevo, en este caso.

Promoción

En cuanto a la promoción y difusión, la idea generalizada es que existe una territorialización que favorece a Sevilla, Jerez y Málaga por encima de otras ciudades andaluzas. Pese a esto, la directora del Instituto Andaluz del Flamenco, María Ángeles Carrasco, defiende la labor que está haciendo la Junta en el terreno de la industria cultural, con la presencia en ferias internacionales, así como en la digitalización del material del Centro Andaluz de Documentación o la recuperación de obras biográficas. Y resalta la importancia de que "la propia declaración de una efeméride como la de hoy obligue a los centros a dedicar un día al flamenco, a señalarlo en rojo en todos los calendarios, un respaldo que no tienen otras artes".

En esta línea, Cruces se suma a valorar los recursos públicos que se emplean en lo jondo y el hecho de que exista una institución monográfica dedicada al flamenco, aunque queden "retos pendientes" por cumplir.

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