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Arte

Poco de fiero, mucho de revoltoso

  • Little, cordobés afincado en Sevilla, explora cómo superar los miedos en 'Un tigre en mi salón', la exposición con la que presenta sus últimos trabajos en Málaga

Una imagen de la muestra 'Un tigre en mi salón'.

Una imagen de la muestra 'Un tigre en mi salón'. / D. S.

El autor ecuatoriano Demetrio Aguilera Malta escribió en 1957 una obra teatral llamada El Tigre. En ella, el personaje más joven, Aguayo, se siente permanentemente aterrorizado ante la idea de ser atacado por un tigre, hasta tal punto que aquello se convierte en una obsesión. El hombre escucha a todas horas la respiración de la bestia a sus espaldas y contempla en sueños sus espantosos ojos que son "como dos linternas". Guayambe, el más viejo y experimentado de los cuatro protagonistas, siente lástima por su joven amigo y explica el sentido de la persecución: "¡A lo mejor llevas los ojos del tigre dentro de tu cabeza! Y esos ojos no te dejarán ni a sol ni a sombra, hasta que el propio tigre te los quite".

La referencia de Aguilera Malta vino a mi memoria al contemplar las motas que han invadido el Espacio Cero del Contenedor Cultural de la UMA (Málaga) y que se convierten en el leitmotiv de la nueva exposición de Pablo Rodríguez, Little (Córdoba, 1989), Un tigre en mi salón. Pareciera que "el manchado", como llaman al animal en la obra del ecuatoriano, hubiera hecho acto de presencia en una muestra que habla, precisamente, del miedo, o más concretamente, del modo en que lo enfrentamos, cómo abordamos nuestras ansiedades y el aprendizaje que se desprende de todo ello.

'Cinco flechas', una cerámica de Little. 'Cinco flechas', una cerámica de Little.

'Cinco flechas', una cerámica de Little. / D. S.

No resulta extraño que la mayoría de las piezas que componen esta exposición, obras cerámicas, murales e ilustraciones, hayan nacido en el contexto de un confinamiento que a muchos nos situó al borde del abismo. Tras el shock inicial que supuso el encierro, los días comenzaron a acumularse y, con ellos, las emociones de todo tipo. Esa variedad sentimental que afloraba contenida en los muros de nuestras casas, siempre afectada por el ruido exterior del apocalipsis, es la que Little trae a este Espacio Cero.Una de las frases que el creador ha convertido en insignia a fuerza de repetirla en sus ilustraciones es "No tengo miedo". Este mantra podría trasladarnos a una edad infantil, o, mejor dicho, al momento en que el niño se enfrenta a la oscuridad y ante ella decide no achicarse. Y es que, efectivamente, en la obra de Little existe una reivindicación de la inocencia que se traduce en una estética, un tipo de dibujo sencillo, en blanco y negro, así como en uno o varios temas que atañen a nuestros primeros años de vida: la superación de los miedos y el amor, entre otros. En muchas de sus ilustraciones podemos leer frases como "Yo tengo miedo a mí mismo. Tengo miedo a mis propios monstruos", o "Todo me recuerda a ti", haciendo alusión a los pilares que articulan la vida humana: sentirse a salvo y sentirse amado. Toda su producción gira en torno a estas necesidades.

Pablo J. Rodríguez, Little. Pablo J. Rodríguez, Little.

Pablo J. Rodríguez, Little. / Juan Carlos Vázquez

También destacable es el trabajo cerámico que dialoga con las ilustraciones en papel y las creaciones murales, y que deviene en una especie de pintura expandida, capaz de construir un contexto, un relato instalativo. Las piezas cerámicas, moteadas como la piel del tigre, se convierten en metáforas de esa necesidad de comprenderse a sí mismo y entender los designios de la vida. Encontramos, por ejemplo, los jarrones atravesados por flechas o agujas que no dejan de hablarnos del infortunio capaz de herirnos. Las piezas de cerámica negra, por su parte, resultan especialmente atractivas, y sus motivos decorativos vegetales constituyen una selva imaginaria y colorida que emerge de la oscuridad y en la que el tigre habita, nuevamente, metáfora de las sombras en las que nuestros miedos moran. "No hay sol sin sombra y es necesario conocer la noche", explicaría Albert Camus en relación al importante papel que el sufrimiento humano desempeña en la experiencia vital, camino fundamental hacia el autoconocimiento.

'No tengas miedo', una ilustración de Little. 'No tengas miedo', una ilustración de Little.

'No tengas miedo', una ilustración de Little. / D. S.

En la obra de Aguilera Malta, el joven Aguayo acaba desesperado porque se sabe aniquilado por el animal y ya sólo desea la llegada de su muerte, de manera que el miedo lo mata antes que el tigre. Las creaciones de Little no dejan de ser una tabla de salvamento frente al temor, una producción terapéutica en la que el autor plasma sus inquietudes, exorcizándolas y tratando de comprenderse mejor a sí mismo. El tigre es para el cordobés, al igual que para el ecuatoriano, un símbolo que representa el temor ante lo desconocido, ante los misterios de la naturaleza, provocados en muchas ocasiones por la superstición y las falsas creencias. El de Little, eso sí, no parece capaz de despedazar a nadie. Su tigre, al igual que su trabajo, tiene poco de fiero y mucho de revoltoso.

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