La historia de un creador sin miedo a reinventarse

El Convento de Santa María de los Reyes recuerda a Jean Prouvé, celebrado por sus fachadas desmontables y su diseño de muebles · La exposición se inaugura coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura

La fachada del edificio de la Plaza Mozart de París, diseño de Prouvé.
La fachada del edificio de la Plaza Mozart de París, diseño de Prouvé.
Braulio Ortiz / Sevilla

05 de octubre 2008 - 05:00

El francés Jean Prouvé (París, 1901- Nancy, 1984) fue un creador inquieto que supo forjar desde su experiencia como herrero un universo estético de poderosa inventiva. Su curiosidad le llevó a adentrarse en el diseño y la producción de muebles, la arquitectura y la docencia. Su dominio del acero y su sabio manejo de los componentes industriales le posibilitaron numerosos avances, entre ellos sus sistemas ligeros o desmontables, que revolucionaron el ámbito de la construcción, y piezas de mobiliario de marcada funcionalidad. Le Corbusier ya expresó su admiración por él cuando vio los primeros muebles de chapa de acero que concibió Prouvé, en 1925. Y desde entonces su trabajo dejó una notable huella en otros arquitectos posteriores como Norman Foster o Renzo Piano.

Relativamente desconocido para el gran público pese al respeto que se granjeó entre sus compañeros, el galo es objeto de revalorización en las últimas décadas. La Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio recuerda a este hombre polifacético a través de una exposición: Jean Prouvé. La poética del objeto técnico, una muestra que se inaugura mañana -coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura- en el Antiguo Convento de Santa María de los Reyes y que permanecerá abierta hasta el día 30 de noviembre.

La exposición, organizada por el Vitra Design Museum de Weil am Rhein (Alemania), profundiza en la relevancia de este constructeur, tal como le gustaba denominarse, mediante varios capítulos centrados en explorar su vida y su obra. Así, el recorrido arranca con el origen personal y familiar de Prouvé, su paso por diferentes talleres y los distintos tipos de estructuras con los que trabajó, para seguir con el modo en que el artesano divulgó sus inventos, tanto a través de patentes como de catálogos o anuncios salidos de su estudio, los Ateliers Jean Prouvé. El mobiliario y los objetos diseñados por él, las casas, escuelas, fachadas e invenciones técnicas que creó y el contexto en el que se enmarcaba su producción son otros aspectos que se estudian estos días en la sala de la calle Santiago.

Según los organizadores de la muestra, para entender la obra de Prouvé "hay que situarse al comienzo del siglo XX, conocer las connotaciones que tenían entonces conceptos como industrialización y fabricación. Algunos personajes del siglo pasado, si bien lejos de negar la necesidad de la industrialización, militaban por una vuelta a valores más humanos en su concepción. Jean Prouvé luchó por reconciliar los valores de su oficio con los de un sistema de producción en masa". Su perspectiva le provocó enemistades, como cuando abandonó la fábrica que había fundado, Maxéville, por discrepancias con su accionista mayoritario, pero numerosos episodios dejaron testimonio de su preocupación social y su calidad humana: desde 1940 fue miembro de la Resistencia y posteriormente ocupó el cargo de alcalde de Nancy, un periodo en el que diseñó viviendas para personas sin techo.

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