Análisis

José Rodríguez de la Borbolla

El 'Manquepierda': de Utrera a la sociedad global

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El 'Manquepierda': de Utrera a la sociedad global

Estoy seguro de que a ninguno de los fundadores del Real Betis Balompié se les ocurrió pensar que el grito de "Viva el Betis manque pierda" fuera a identificar al Betis. A nadie se le ocurre crear una sociedad deportiva para autoafirmarse con las derrotas. El Betis nació para ganar, y para dar felicidad a los béticos, a través de sus éxitos y victorias.

En su día, partiendo de cero, pero dirigido por grupos de gente sensata y realista, y compuestos por buenos profesionales de capas medias, el Betis fue el primer club sevillano y andaluz que jugó en Primera División; y, también, fue el primer club que ganó la Liga Española, en el glorioso año de 1935, el año anterior a la ruptura de España por causa de la Guerra Civil. El Betis, en aquellos momentos, era ya un club que se identificaba con el triunfo y que tenía una posición entre los grandes de España. Y los béticos se nutrieron con la savia de los éxitos; se expandieron sobre la base de su carácter tolerante, abierto y amable; y empezaron a ser reconocidos como una de las aficiones señeras de España.

Después, a partir de 1936 y hasta 1958, vinieron años muy duros. El Betis llegó, incluso, a estar deambulando durante años por los campos de Tercera División. No había nada que llevarse a la boca para poder conseguir algún regusto. Y de ahí, justamente de ahí, nació el manquepierda: los béticos no tenían destinos más lejanos y ciertos que coger el tren para ir a ver jugar al Betis en Utrera; o enfilar la carretera nacional para llegarse hasta Andújar, a pelear con el Iliturgi. De ahí el manquepierda: ya que no había destino vistoso en lo inmediato, hubo que recurrir al orgullo de nuestro carácter único y pionero en el pasado.

Pero el manquepierda no es sólo el reflejo de una añoranza del pasado, ni la aceptación de ninguna incapacidad de éxito ante el futuro. El manquepierda siempre ha sido, sobre todo, una afirmación de la fe en nuestras propias capacidades. El manquepierda no es una rendición ante un destino de sufridores o de inferiores, sino la expresión de la tenacidad de la voluntad y el llamamiento a la creatividad de la imaginación, para resurgir -cual Ave Fénix- de todas las cenizas. Y para competir por los cielos de los triunfos, en todos los campos de nuestro entorno global.

Ha habido tiempos en los que, para el Betis, el mundo era "ancho y ajeno", como dijo Ciro Alegría. Pero ya no tiene que seguir siendo así. El mundo de hoy es mucho más ancho, sí; pero puede y tiene que ser mucho más nuestro que aquel mundo que tenía sus fronteras en Utrera o en Andújar. Hoy, para ser alguien, tenemos que seguir adaptándonos -mental, institucional y socialmente- para ocupar el lugar que nos corresponde en el mundo globalizado del fútbol actual. Entre 1958 y 2005, aunque con altibajos, las cosas empezaron a mejorar: nos convertimos en un equipo con una presencia estable en Primera, aunque con etapas de subes y bajas; se adquirió y se reformó, en sucesivos momentos, el Benito Villamarín; jugamos tres finales de la Copa del Rey y ganamos dos de ellas; participamos en la Champions y en la UEFA League; nos convertimos en el Eurobetis; y empezaron a crecer nuevos gritos de guerra: "Musho Beti" y "Viva el Betis Campeón".

Entre 2005 y 2017 el Betis ha vivido lo que podríamos llamar un Período de Refundación. Con el apoyo de los béticos, y con la dirección hacia objetivos solventes y realistas -en lo deportivo, lo social, lo financiero, lo mediático y lo institucional-, el Betis está en condiciones de convertirse en un club señero en España, Europa y el mundo. Me explico.

El Real Betis Balompié es, sin duda alguna, la primera y más importante institución de la sociedad civil en Sevilla y en la Andalucía toda: más abonados y más seguidores que ningún otro club; el club con el accionariado más repartido de España; un Consejo de Administración joven, emprendedor y capacitado; el estadio más amplio, más moderno y más frecuentado por los aficionados; el 4º estadio de España; el 4º club de España en abonados, seguidores y simpatizantes; el 11º estadio, en aforo, de todos los estadios de todos los equipos de las cinco grandes ligas de Europa… ¿Parece poco lo conseguido? Creo que se puede decir, alto y claro: el Betis de 2019 está en una posición de ventaja en relación con la mayoría de clubes de España; y está en condiciones de competir, establemente y en condiciones de igualdad, con los mejores clubes de Europa.

En estos últimos días, han pasado por delante del Betis tres grandes oportunidades de avanzar en ese camino. Y ha vuelto a surgir el fatalismo: "El Betis de siempre"; "Otra vez a sufrir"; "Hay que recordar que venimos del Manquepierda"; etc., etc. Pues no: hay que adaptarse a nuestra realidad esperanzadora actual. Hoy, tenemos que proyectarnos hacia el futuro y hacia el mundo futbolístico globalizado, desde la posición de ventaja en la que los béticos, juntos y a tiempo, hemos situado a nuestro club. "Musho Beti, manque pierda". Pero que pierda poquito…

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