Pablo Casado, en la aceitera Framoliva, en Huévar del Aljarafe Pablo Casado, en la aceitera Framoliva, en Huévar del Aljarafe

Pablo Casado, en la aceitera Framoliva, en Huévar del Aljarafe

Nadie lo anuncia públicamente, pero hay acuerdo de conformidad. Nadie dice abiertamente que PP y Cs presentarán una lista conjunta en las elecciones autonómicas de Cataluña, pero en uno y otro partido afirman que están dando vueltas al nombre de la coalición. El PP asume que Cs llevará la voz cantante porque ganó las elecciones en 2017 con 36 escaños mientras que el PP sólo tuvo cuatro, y por supuesto la lista estará encabezada por alguien de la formación naranja.

Tendría que producirse una convulsión interna en uno de los dos partidos, o de los dos, para que no hubiera acuerdo. El pacto catalán por tanto puede darse por hecho y sólo queda poner nombres en esa lista y elaborar un programa de Gobierno, que no será complicado porque el PP actuará como segundo partido, con mucho que ganar y poco que perder, y porque tanto Arrimadas como Casado están de decididos a ocupar el espacio de centro, que es donde se ganan las elecciones.

La primera siempre se ha movido ahí, y el segundo se escoró a la derecha aunque parece que ha comprendido que no le producía réditos sino todo lo contrario. Vox no tendrá voz ni voto en el acuerdo catalán, ni está ni se le espera.Hace un tiempo que el PP de Casado se despega de Vox. Por convicción, por estrategia y por indignación porque Vox se apunta méritos de oposición que el PP considera suyos. Lo más probable es que la razón concreta del distanciamiento sea la suma de las tres consideraciones, pero en cualquier caso el resultado es que hoy Génova apuesta por el centro y busca la alianza con Cs. Y éstos, que con Rivera no querían saber nada del PP, con Arrimadas sí muestra disposición al pacto catalán.

Deberán actuar con la máxima inteligencia, porque gobiernan en coalición en importantes ejecutivos regionales y municipales con el apoyo de Vox. Y si se muestran excesivamente hirientes, pueden provocar que el partido de Abascal los coloque en una situación imposible y pierdan algún Gobierno autonómico o alcaldía.

Los números de teo

El PP siempre quiso presentar listas conjuntas con Cs allá donde la suma diera más escaños o concejales que a la izquierda. Incluso promovieron la firma España Suma, que Rivera rechazó de plano excepto en Navarra, donde se concretó por una razón de Estado, para impedir que Bildu tuviera presencia en el Gobierno Foral. Fue una buena maniobra porque ganaron las elecciones, pero no lograron su objetivo porque jamás pudieron pensar que la socialista María Chivite buscaría un acuerdo con Bildu. Lo buscó y lo tuvo, y Navarra Suma está en la oposición.

En Cataluña los dos saben que tienen escasas opciones de ganar. Sin embargo, han cambiado mucho las cosas desde entonces. El independentismo está roto pero entre ERC, JxCat y la CUP pueden conseguir un gran resultado. El objetivo de la coalición de PP y Cs, la prioridad sobre todas las prioridades, es lograr que el independentismo no consiga el 50% de los votos. Los dirigentes de Cs y del PP lo repiten hasta la saciedad. Sólo se podrá luchar contra los independentistas si se quedan por detrás de la mayoría absoluta;si la alcanzan, será imposible que cejen en su empeño de exigir lo que llaman el derecho a decidir.

El PP es el partido que más ha defendido los pactos electorales. Su secretario general, Teodoro García Egea, es una figura controvertida porque muchos le hacen responsable directo del declive del partido, pero Casado le tiene en un gran concepto, entre otras razones porque junto a Javier Maroto negoció los acuerdos de gobierno con Cs y Vox. Ingeniero de formación, Egea es experto en algoritmos y si acertó al advertirle a Casado en qué provincias iba a ganaría las primarias, tiene cuadros en los que ha apuntado cómo serían los resultados si Cs y PP fueran por separados y cuáles si iban en lista única. En Cataluña se suman varios escaños con la unión, lo que también admite Cs, así que desde el primer momento hubo coincidencia en que la estrategia era la adecuada.

Los nombres

Influye también en el acercamiento las buenas relaciones que mantienen Arrimadas y el responsable del PP catalán, Alejandro Fernández, que es también portavoz parlamentario en la Cámara autonómica y respetado por todo el espectro político catalán incluido el propio Torra, por su centrismo y porque procura no ser estridente en sus declaraciones ni iniciativas.Fernández, que mantiene también una buena sintonía con Lorena Roldán y Carlos Carrizosa, los actuales dirigentes de Ciudadanos en Cataluña tras la huida de los pesos pesados a la política nacional, empezando por Arrimadas, considera que Roldán no es la figura adecuada para encabezar la lista. Ni es suficientemente conocida, ni se mueve en las profundidades de la política catalana, lo que hay que hacer con la máxima cautela y conociendo el día a día de las tensiones que se viven entre partidos y dentro de cada fuerza. Arrimadas quizás comparta esa opinión aunque suele decir que Lorena es su alter ego, pero en la sede de Ventas, la de Cs, con naturalidad apuntan nombres que podrían ser candidatos en Cataluña, desde Nacho Martín Blanco a Jordi Cañas, pasando por el propio Carrizosa. Aunque pueden surgir otros nombres.

Martín Blanco es un politólogo que escribía interesantes artículos y se hizo un nombre en tertulias de televisión, y que hace cuatro años fue fichado por Rivera para figurar en sus listas como independiente. Ha realizado un gran trabajo en el Parlament y tiene el reconocimiento del partido. Cañas ha trabajado intensamente como eurodiputado junto a Javier Nart para plantar cara al independentismo en Bruselas. En cualquier caso, en Cs no se mojan sobre posibles candidatos, dicen que hay banquillo, y que cuando llegue el momento decidirán. El PP, consciente de que es Cs quien tenga más que decir en la elaboración de esa lista, calla. Aunque desde luego estará Fernández en lugar destacado.

Un nombre se pronuncia cuando se habla del proyecto de Cs y PP: Manuel Valls. El ex primer ministro francés tiene cada vez más presencia en el mundo empresarial, cultural y de comunicación en Cataluña. Es muy conocido, gusta su mensaje entre los centristas, pero su ruptura con Cs por desacuerdo con la foto de Colón junto a Vox provocó su ruptura con Rivera. Su experiencia como candidato a la alcaldía de Barcelona no salió bien, aunque mantiene su acta de concejal. Valls no está en el proyecto Cs-PP, pero nunca se sabe qué puede ocurrir hasta las autonómicas.

Cataluña Suma, o como se llame finalmente la coalición, es un proyecto que hoy ilusiona a los dos partidos. No sólo para tener más presencia en Cataluña de la que auguran los pronósticos actuales si van por separado sino también para lanzar un proyecto firme de centralidad, ser alternativa ante el tripartito que busca Sánchez –PSC, ERC y En Comú– y estudiar la posibilidad, si sale bien la iniciativa, de repetir experiencia en otras regiones. De momento, Alfonso Alonso lo ha propuesto en el País Vasco y el pasado viernes Arrimadas ha ampliado la posibilidad de hacerlo también en el País Vasco y en Galicia. La gran plataforma de centro está en marcha.

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