Análisis

Lola Pons Rodríguez

Profesora de Lengua Española en la Universidad de Sevilla

El revés del antifaz

Nazarenos de la Soledad. Nazarenos de la Soledad.

Nazarenos de la Soledad. / Joaquín Corchero

Debajo del antifaz va una madre que enterró en diciembre a su crío; es la misma que hace seis años hizo su estación de penitencia embarazada de ese niño que ahora recuerda como el monaguillo que faltará el Sábado Santo en la Soledad de San Lorenzo. Quién sabe del revés de un nazareno, quién sabe lo que hay dentro de esa ropa oscura. No hace falta ser creyente para imaginar a esa nazarena de Pasión mirando la Sevilla que recorrió con el crío, la rampa de El Salvador, los paseos de las Setas a Sierpes, la cafetería de la Avenida donde iban, el paisaje de una Sevilla donde él no está. O tal vez no miró nada y no vio nada, quizá pasó las horas trayendo a su cabeza el día del horror, recordando las bofetadas cotidianas que recibe cuando se encuentra con un juguete, con una prenda o con un recuerdo de él. La vida empuja, y a ella la empuja para bien: están los otros niños de la familia, sus colegios, las madres, los amigos, decenas de gestos diarios que la harán sentirse acompañada, querida, entendida y compadecida. Pero hay en plena calle un Jueves Santo por la noche una mujer que está sola y quiere estarlo, y por eso está de nazarena otro año más, aunque parece el primero, que no sabe si reza o llora, que necesita salir y ver desde dentro esa ciudad donde el niño falta, que está doliéndose por el hijo muerto como lloran las figuras en los misterios que han salido a la calle. Fuera de la fila, en las sillas, en el público que espera la cofradía, hay familias, hay críos que son como fue el suyo, hay voces que riñen, una manita pide cera, un padre manda callar porque viene el paso, todos miran arriba y la nazarena sigue andando y pasa desapercibida; ella es uno más en la hilera. No sabemos qué hay dentro de los antifaces, pero sospecho que la aurora estaba íntimamente renaciendo tras la oscuridad de capa y túnica de esa madre nazarena.

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