La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Carta al próximo alcalde de Sevilla

Cuanto se le perdona a mi Juan no se le perdonará a Muñoz, porque los votos se los prestaron a Espadas, no al bueno de Antonio

Antonio Muñoz mira a Espadas

Antonio Muñoz mira a Espadas / M. G. (Sevilla)

Antonio, lo mejor que puedes hacer como futuro alcalde de Sevilla por la gracia de mi Juan es preocuparte de sus verdaderos problemas, elegir dos o tres retos y consagrarte a ellos en estos dos años y medio. No, no te esfuerces en hacer lo que no has hecho en la primera mitad de mandato.

Déjate de imposturas cofradieras y dile al Ministerio de Fomento que los sevillanos nos merecemos túneles en la SE-40 y no los puentes de la ojana que nos venderán más pronto que tarde. No pierdas un minuto en las fiestas mayores, menores y de medio pelo, sino en que Sevilla tenga una conexión ferroviaria entre el aeropuerto de San Pablo y la estación de Santa Justa. No es necesario que la Sevilla Eterna te acepte, eso está hecho, logrado y amortizado porque la eternidad es prima hermana de la novelería, y por este último valor no tendrás ningún problema siempre y cuando no abuses, que no abusarás. Por mucho que intentes llevarte bien con el candidato del PP, José Luis Sanz, no te quepa duda de que el senador te dará fuerte y flojo como heredero del sanchismo en clave local.

Ay, Antonio, tápate porque ser alcalde no es lo mismo que ser un delegado de Urbanismo que recela del área, un delegado de Cultura apasionado con el ramo y un delegado del Turismo zarrapastroso, patibulario, mochilero y de tres estrellas que aceptamos como si fuera de cinco. Engaños, los precisos. Solo hay que viajar un poquito (sin necesidad de contarlo en las redes como si fuéramos portadores del Gran Poder) para saber lo que nos está entrando por Sevilla. ¡Y que no deje de entrar porque de lo contrario tendremos un problema serio! Ya lo dijo el arzobispo Asenjo en plenas restricciones. “Ay, qué triste está la ciudad sin turistas”. Pues ya están todos circulando por los circuitos como Dios manda... y la Iglesia desea. Antonio, dile al Estado que nos dote de infraestructuras, que nos cuide en los presupuestos, que Sevilla no siga castigada en las cuentas oficiales, que no continuemos penando por la Expo.

Antonio, tú serás un alcalde moderno, progresista y alternativo. ¡Sácanos de la postal rancia! Seguro que tú consigues que nos vengan a visitar para ver los túneles en construcción de la SE-40 y que nos bajemos del avión hartitos de mejillones con patatas (que es lo que se come en Bruselas) y nos montemos en un tren (tururú) que nos deje en Santa Justa para transbordar en otro que nos lleve a Cortadura. Sevilla será modernísima, progresista y transversal con Antonio Muñoz. Cuanto se le perdona a uno (Espadas), se le demandará a otro (Muñoz). No es lo mismo mi Juan que Antonio. El mundo es injusto. Que se lo pregunten a uno que tuvo veinte concejales...

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