Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Clan, clan

CUANDO en noviembre de 2005 aparece en aquellos primeros cacharros de la TDT Clan TVE (que a media tarde cedía su sitio a las reposiciones del Canal 50 Años), la programación infantil corría entonces a cargo sólo de La 2 y Canal Sur 2. Y a ratos. Los canales de 'dibujitos' de 24 horas eran de pago y durante un par de años, hasta la aparición de Disney Channel, Clan, con ese nombre tan molón, era el principal banderín de enganche para digitalizarse y supervitaminarse ante los nuevos tiempos televisivos. Por pionero ha sido durante este lustro de encendidos, apagones y estrangulamientos el canal temático más visto, aunque este Clan tiene una clientela limitada que ha ido repartiendo con otros hermanastros como la criatura surgida de Telecinco, Boing, que es el botón de moda entre los menores de 13 años.

Tiene algo de injusto el cierre de Clan, pero tiene mucho de inevitable. Lo que programa el operador infantil y juvenil de TVE es similar a lo que también ofertan las cadenas privadas y de forma gratuita (como con retintín argumenta la supervicepresidenta Sáenz de Santamaría). Una RTVE atosigada por los recortes puede prescindir de Clan, aunque nos duela, y sus contenidos autóctonos, esos que contribuyen a una industria audiovisual que se tambalea, como Pocoyó, pueden pasar a La 2 o a franjas infantiles de un recuperable canal de reposiciones.

El recorte en TVE va en serio. Tal vez es fácil cortar una rebanada por el flanco vulnerable de los niños, pero el servicio de Clan ya lo cubren otras cadenas y todo un universo por internet. Más incierto lo tienen los aficionados al waterpolo, al balonmano, al atletismo o al triatlón sin Teledeporte. Sólo una cadena pública puede asumir ese empeño por las disciplinas que sólo aparecerán en los informativos cuando lleguen, si llegan, las medallas olímpicas.

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