La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Cuando el Corpus resucitó

La exposición de Cajasol evoca el papel de las hermandades de penitencia en la resurrección del Corpus

La mínima expresión y máxima decadencia de la procesión del Corpus se produjo en 1973. El decaimiento de las hermandades sacramentales llamadas puras y los vientos del Vaticano II, que con tanta fuerza agitaron las aguas de la devoción popular y las formas de celebración tradicionales, hicieron que la procesión saliera por la tarde y se redujera su recorrido hasta la plaza de San Francisco para regresar por Hernando Colón. Hay que recordar aquella Sevilla en la que tres órdenes religiosas invitaron a las hermandades que residían en sus templos a abandonarlos o en la que un párroco se jactaba de que por la puerta de su iglesia no cabía un paso. El experimento fracasó y al año siguiente se regresó a la mañana. Pero con toda la carga de polvorienta decadencia, imágenes penosamente titubeantes sobre sus pasitos y ornamentos -¡la capa del pobre San Fernando!- necesitados urgentemente de limpieza.

Estando así las cosas intervinieron dos personas para devolverle su esplendor: José Sánchez Dubé, primer presidente seglar del Consejo General de Hermandades y Cofradías en 1975, y José Luis Ortiz Nuevo, concejal de Cultura del primer Ayuntamiento democrático. Guarden cuantos aprecien el Corpus sevillano memoria agradecida de ellos y suenen hoy en su honor el himno del Congreso Eucarístico de 1911 por la parte cofrade y religiosa de Sánchez Dubé y el Corpus Christi en Sevilla de Albéniz -con su tarara, su saeta y su aire aflamencado-por la parte municipal de Ortiz Nuevo.

Fueron las cofradías, sobre todo las de penitencia, las más fuertes a finales de los 70 y principios de los 80, las que resucitaron el Corpus sevillano con el apoyo del Ayuntamiento. Cajasol lo ha recordado dedicando sus dos exposiciones de tiempos de Corpus -montadas por Joaquín Ávila, Jesús Mejías, Manuel Antonio Ruiz-Berdejo y Carlos Cano, el gran equipo de Paginas del Sur- a dos hermandades de penitencia de profunda significación eucarística: la de la Cena y la de Santa Genoveva. La primera representa en su misterio el momento fundacional y tiene carácter sacramental desde 1955. La segunda nació en 1956 de la Hermandad Sacramental creada en 1945, con la que se fusionó en 1982. Así esta doble exposición recuerda de alguna forma el importante papel de las hermandades de penitencia, muchas de ellas sacramentales, en la resurrección, hace casi medio siglo, del Corpus sevillano.

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