Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Di Stéfano y Messi, dos películas muy distintas

COINCIDIENDO con el contencioso, desigual pleito por cierto, que andan librando Messi y Luis Enrique convendría abundar en precedentes de todo tipo. Precedentes de distinto final, muy distinto, y recuerdo ahora lo que acabó con la vida madridista de Di Stéfano hace cincuenta años. Se recuerda a muchos otros, como el de Schuster cuando la gran frustración barcelonista contra Steaua en Nervión, pero como el de Muñoz con Alfredo...

Aunque se han dado versiones de todo tipo me quedo con la que de primerísima mano me confesó el irrepetible Miguel Muñoz. Fue tras el fiasco que supuso aquella final de 1964 en el Prater vienés ante el formidable Inter de Helenio Herrera. ¿Qué vamos a hacer mañana, Miguelito?, le preguntaba al entrenador Santiago Bernabéu, el omnímodo presidente. Pues que perderemos, don Santiago; ellos son muy rápidos y nosotros vamos al ritmo de la Saeta, explicó Muñoz.

Tres a uno favorable a la magnífica máquina lombarda, tres días después se queda Alfredo por vez primera sin entrar en una convocatoria no estando lesionado y cercano el 30 de junio le presenta la dimisión Muñoz al presidente. Pero, ¿cómo te vas a ir?, preguntó Bernabéu. Sí, presidente; me voy porque con Di Stéfano no tenemos futuro y sé que usted preferirá que siga él, contestó el técnico. Pero Bernabéu eligió la continuidad de Muñoz y ahí acabó todo.

Nada que ver con esto que hoy sacude al Barça en particular y a todo el fútbol en general. Aparte de que el predicamento que tenía en el Madrid Muñoz era estratosférico comparado con el que hoy goza Luis Enrique en el Barça son casos muy diferentes. También aunque Di Stéfano le había cambiado la historia al Madrid, lo cierto es que vivía el ocaso de su carrera. No es, precisamente, lo de Messi; por ello vemos un final distinto al de aquella película en que el bueno fue el entrenador.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios