Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Efervescencia ante un duelo al sol en su vertical

RELUCIENDO todavía en Nervión los rescoldos de esa gran hoguera que se prendió en la segunda parte con el Lyon aparece el Alavés. Recién ascendido, el Alavés no es un cualquiera y para muestra queda su hazaña del Camp Nou y su empate sobre la campana en el Calderón para registrar su única derrota en Valencia. Una derrota causada por uno de esos errores que los árbitros suelen cometer en beneficio del más poderoso, o sea...

No parece que vaya a ser pieza fácil de cazar este equipo que, dirigido por Pellegrino, muestra una cohesión y un compromiso a prueba de bomba. Tendrá que apelar el Sevilla a su mejor muestrario de virtudes para sacar adelante el partido. Tendrá, seguro que sí, el Sevilla que mostrar un comportamiento parecido al de esa tan cantada segunda parte del martes en Champions. De esa manera, el Alavés no tendrá mucho que decir, pero sólo así y sin las distracciones pasadas.

Se colige del trabajo de la semana que Sampaoli hará rotaciones y que será Sergio Rico quien haga valer su retorno al equipo nacional. El calendario para cuantos andan en aventuras continentales es demoníaco y el rosarino es hombre que no se anda con remilgos a la hora de dar y quitar titularidades. Ahora bien, con parón a la vista por compromisos de las selecciones y quince días de asueto para muchos, esas rotaciones pueden ser menos numerosas de lo habitual.

Nos estalla en la cara un partido que trae un plus apasionante y que es el de que habrá un argentino en cada puente de mando. Eso le da un aditamento sugerente en el apartado táctico y en el motivador. Un argentino en cada puente le da a la batalla un colorido muy especial y un mucho de sentimiento canchero. El punto negro de este buen partido está en lo catastrófico del horario, pues jugar a las cuatro de la tarde con estos termómetros es una broma no pesada sino macabra.

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