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Punto de vista

José Ramón del Río

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Elecciones

Tras las elecciones autonómicas, el futuro de España puede estar en manos de los que no creen en ella

Dicen que las elecciones son la fiesta de la democracia. A diferencia de lo que ocurría durante la dictadura, en el año 2019 y anteriores, hemos estado casi permanentemente de fiesta, porque hubo cuatro procesos electorales y cuatro elecciones generales ¡en cuatro años! Por esta razón, en Euskadi y Galicia, para evitar que en los próximos ocho meses estemos permanentemente en campaña electoral, adelantan, dentro del marco legal, sus elecciones autonómicas al 5 de abril, que coincide con Domingo de Ramos y primer día de la Semana Santa, que en Andalucía se celebra y conmemora con el consentimiento y beneplácito de la gran mayoría de los andaluces y residentes. Con esta convocatoria, se adelantan a las elecciones catalanas, todavía pendientes de señalamiento de fecha y es precisamente con el objetivo de no verse interferidos por la campaña de éstas, cuyo contenido se supone que desborda en mucho las cuestiones autonómicas.

Es natural que se busquen coaliciones si con ellas se supone que se obtendría un mejor resultado electoral. De momento es Inés Arrimadas, de Cs, la más activa en procurarlas. Ella quiere que en las autonomías con elecciones convocadas, Euskadi y Galicia y también en Cataluña, se presenten listas conjuntas de su partido con el PP. En Cataluña, ya el PP ha manifestado que aceptaría el nº 1 de Arrimadas y el 2 para su candidato, por el éxito que tuvo en las últimas elecciones. Pero la dificultad la tiene Cs en Galicia, donde no tiene implantación y el candidato Feijó del PP, con tres mayorías absolutas, no cree que Cs le vaya aportar votos, con perjuicio de sus propios militantes que no saldrían elegidos, al comparecer en las urnas bajo las siglas de Mejor Unidos que les propone Arrimadas, omitiendo las siglas del PP, máxime si piensa que El PSOE allí quiere tomarse la revancha del gobierno que perdió en Andalucía. En cuanto a Euskadi, mucho ha tardado el PP en designar como número uno a Alonso. Esta elección tiene además interés nacional. El PNV, si gobierna, quiere que la caja de la Seguridad Social dependa de su Ejecutivo, rompiendo así el principio de la caja única nacional.

En caso de confirmarse las previsiones electorales, con gobiernos con aspiraciones de independencia, salvo Galicia, el futuro de España estará en manos de los que no quieren formar parte de ella. Parece preocupante. Y se echa en falta al PSOE, que hasta que no tuvo de secretario general a Pedro Sánchez era el partido garante de la indisoluble unidad de la nación española tal como lo concibió la Constitución de 1978.

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