Crónicas Levantistas

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Ferraz sólo llama dos veces

Por su empuje, gestos y fortaleza, Susana Díaz da el perfil de triunfadora, pero las victorias no le acompañan

Ferraz ha llamado dos veces a la puerta de San Vicente, donde gobierna Susana Díaz. El primer emisario fue el alcalde de Dos Hermanas, Quico Toscano, el más diplomático de los sanchistas, hacedor de acuerdos y con tantos trienios en el PSOE como Felipe González. La respuesta fue que Díaz se quiere quedar, que no ha llegado aún su final en la carrera de vuelta a San Telmo y que, convencida de su victoria, lo intentará. Llegó más tarde, la semana pasada, José Luis Ábalos, el secretario de Organización del partido, y la respuesta fue la misma, Susana Díaz resiste. Pero una vez más, la ex presidenta de la Junta no ha medido bien sus fuerzas, como ya se equivocó en su primer adelanto electoral, cuando echó a IU del Gobierno; en su segundo, cuando Juan Marín fue el último en ser avisado del adelanto, a pesar de ser su aliado, y en las primarias de su partido, cuando Sánchez le ganó en todas las comunidades menos en Andalucía.

Susana Díaz, por su empuje, su retórica, sus gestos y su fortaleza, da el perfil de triunfadora, pero lo cierto es que las victorias no le acompañan. También perdió el congreso federal en el que apoyó a Carmen Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba.

Ábalos es de un carácter opuesto a Quico Toscano, y si el de Dos Hermanas aún considera que es posible un acuerdo con los susanistas, el número dos de Ferraz respondió al plante de Susana Díaz con una convocatoria de comité federal para este sábado que es una declaración de guerra. En la nota redactada por Ferraz para anunciar la reunión, hay dos mensajes para Susana Díaz: los congresos regionales, como el del PSOE-A, serán en 2021. Nada de 2022, como quiso la dirección de San Vicente por si Juanma Moreno convocaba elecciones anticipadas y pillaba a los socialistas sin su congreso andaluz y, por tanto, sin relevo.

Y segundo. Sin necesidad, la nota asegura que algunos de esos congresos regionales servirán para "renovar" los liderazgos.

En este cruce de reuniones, hay enviados que, conscientes de que a Susana Díaz ya no le espera nadie, han pasado a ejercer de cascos azules o, directamente, de agentes dobles. El PSOE andaluz está dividido en la actualidad casi por la mitad, entre quienes apuestan por Díaz y por el otro, pero en el momento que ese otro tenga nombre, apellidos, cara y certificado de Ferraz, la balanza caerá a su favor.

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