Crónica personal

Pilar / cernuda /

A Fukushima

SE le ha criticado, con razón, por no haber inclinado la cabeza ante el emperador, en Japón tienen muy en cuenta ese tipo de detalles protocolarios aunque el respeto se expresa no sólo en los gestos de saludo; pero independientemente del encuentro con Akihito, que por otra parte fue muy cordial, el viaje del presidente de Gobierno al país asiático ha tenido varios aspectos que han destacado incluso los medios de comunicación japoneses. Y es que Rajoy suele mostrar indiferencia hacia cuestiones que al menos los españoles desearían que fueran motivo de interés del presidente, pero cuando quiere sabe qué tecla debe tocar para llegar al centro de los problemas o para demostrar simpatía en momentos delicados.

Cuenta con un grupo de asesores muy pendiente de que quede en buen lugar, pero fue idea suya, personal, incluir Fukushima en su itinerario de la visita oficial a Japón. Ha sido el primer jefe de gobierno europeo en acudir a una ciudad que se puede considerar maldita por albergar la central nuclear que reventó, o casi, cuando Japón fue sacudido por un terremoto seguido de un tsunami que asoló el país y provocó una tragedia en víctimas mortales y daños estructurales. Japón se recupera poco a poco de la catástrofe, pero las fugas de radioactividad de Fukushima, la última pocas horas antes de la llegada de Rajoy -que no quiso cancelar la visita-, son como una losa que pesa sobre todo el país hasta el punto de que estuvo a punto de perder los juegos olímpicos de Tokio por culpa de esas fugas. Rajoy, por cierto, felicitó a las autoridades japonesas por haberse llevado unos juegos a los que aspiraba España, y además afirmó que estaba convencido de que la organización iba a ser perfecta.

El viaje ha tenido un trasfondo económico indudable, como fue el de Kazajstán, primera escala de su gira. El presidente iba acompañado de una importante delegación empresarial que cuenta con obra ya en esos países y aspira a ampliarlas, y en sentido contrario España necesita venderse como un país seguro por el que vale la pena apostar. En el que merece la pena invertir, como han hecho centenares de empresas extranjeras en este último año en el que aparentemente se ha dejado atrás la recesión, que no la crisis, como decía el propio Rajoy.

Pero también tenía una vertiente añadida ese viaje a Japón: escuchar. El gran país asiático está saliendo del hoyo después de muchos más años de crisis que España. Y lo hace con políticas muy distintas a las que se aplican en España, con una apuesta firme por la competitividad y el gasto.

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