La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Juan Marín necesita una cura de silencio

El partido naranja tiene un problema serio en Andalucía si no soluciona la incontinencia y sobreexposición de su líder

Juan Marín y Rocío Ruiz.

Juan Marín y Rocío Ruiz.

Ahora ya sabemos la causa por la que el vicepresidente Juan Marín sueña con librarse de la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz. El sanluqueño y la onubense son como sus provincias: limítrofes pero sin carretera que las comunique. La señora Ruiz ha dicho una obviedad: "No es momento para remodelaciones del Gobierno". Nadie en Andalucía comenta la supuesta necesidad de aumentar las consejerías que defiende Marín, que ha retransmitido su intento de efectuar una crisis de Gobierno, hecho insólito en la política española. Los planes para hacer cambios en un Gobierno no se cuentan, simplemente se ejecutan. Marín se ha quedado solo en su objetivo de nombrar nuevos cargos para aumentar su propia red de apoyos internos. Su compañera de partido ha puesto en su sitio al vicepresidente en la placidez de un domingo por la tarde.

Las tardes de festivo o dominicales suelen generar marejadas. Hemos visto candidatos aparentemente fuertes caer una tarde de domingo y hasta cómo era repudiado un Rey. Al bueno de Marín le han dicho desde sus filas algo que resulta de sentido común, tan poco común en la política: "Ahora es el momento de apechugar con esta crisis todos unidos y haciendo los mínimos cambios posibles". ¿Se entera usted, señor vicepresidente? El Gobierno no lleva ni dos años de trabajo, pero el bueno de Juan ya quiere aumentar las consejerías. El Ejecutivo ha funcionado razonablemente bien, ha tenido que hacer frente a una listeria, sacar adelante presupuestos y afrontar una pandemia, pero el señor de las torrijas se centra en querer aumentar los sillones. En Ciudadanos son pocos y mal avenidos. Recuerdan cada vez más al antiguo Partido Andalucista, que también formó parte de un Gobierno de coalición para al final acabar desapareciendo.

El futuro de la formación naranja es incierto si el partido no se mete en cintura de aquí a un año. Hasta hace poco el riesgo de Ciudadanos era aparecer fagocitado por el PP. Pero ahora es controlar la incontinencia verbal y la sobreexposición mediática de su líder en Andalucía. Que el vicepresidente se dedique a enredar con juegos de poder y tenga que ser contradicho desde el mismo seno del Ejecutivo por una compañera de filas es para que Marín se plantee cambios, pero no precisamente del Gobierno. Quizás le vendría bien apostar por un perfil más institucional, como el presidente Moreno. De lo contrario alguien le va a soltar otra obviedad en los próximos días. En la boquita cerrada no entran moscas. Un aspirante a rey no aguanta demasiadas veces que le digan en público que está desnudo.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios