Tribuna Económica

Rogelio / velasco

Lectura contenida de las cifras del paro

CON la devastadora situación que sufre el mercado de trabajo en España, cualquier noticia positiva, por pequeña que sea, es saludada como un gran alivio. En parte se debe a la forma en que en España, en todos los medios de comunicación sin excepción, se publican los datos de empleo y desempleo. Las cifras que se publican son los datos reales del mes, en el caso del paro registrado, o los del trimestre, en el caso de la EPA.

En ambos casos, la fuerte estacionalidad de la economía española -mayor que la media de la UE y de EEUU- genera un sentimiento de euforia cuando nos encontramos en los meses centrales del año y de depresión cuando nos encontramos en el resto. En el primer caso porque las temporadas turística, agrícola y de aceleración de las obras de construcción, públicas y privadas generan un gran aumento de la contratación. En el segundo porque esos factores estacionales tienen signo contrario. En los países de la OCDE las estadísticas se publican según los datos desestacionalizados, para detraer la estacionalidad positiva en unos casos y la negativa en otros.

De hecho, en la mayoría de esos países, el empleo agrario desaparece de las estadísticas que los medios de comunicación recogen, tanto por su mínima importancia cuantitativa como porque se conoce que una vez acabada la campaña, las cifras de desempleo vuelven a crecer. En el Reino Unido, la cifra de personas empleadas en el sector primario no llega al 1%; en EEUU no llega al 2%, a pesar de las buenas condiciones ambientales para el sector.

La información publicada ayer por el Gobierno español acerca del paro registrado y de los afiliados a la Seguridad Social, contiene luces y sombras, moderadas.

Respecto de las primeras, el que el paro registrado se haya reducido en 100.000 personas naturalmente es una buena noticia. Es el tercer mes consecutivo de caída del paro registrado y sitúa el número total al mismo nivel que en diciembre del año pasado. Además, es la mayor caída del paro en ese mes desde que se tienen registros. Una idea de la estacionalidad de la cifra la ofrece el hecho de que todos los años desde 2002 el paro ha descendido, excepto en 2008, cuando la economía se estaba precipitando al vacío.

Pero esas luces son moderadas. Sin en lugar de tomar el dato real desestacionalizamos la serie, en vez de 100.000 nos encontramos con que se ha reducido sólo en 265 personas, lo que, como puede verse, es una diferencia abismal.

Algo más optimistas, no obstante, son los datos referidos a los afiliados a la Seguridad Social. Durante el pasado mayo, el número de personas afiliadas se incrementó en 135.000, mientras que el dato desestacionalizado se aproximó a 6.000 personas.

En Andalucía hay 26.529 parados menos que en el mes de abril, liderando la disminución a nivel nacional.

Datos esperanzadores, como se ha afirmado. Pero debemos esperar todavía que transcurran varios trimestres para que, con datos desestacionalizados, pueda confirmarse, al menos, que la destrucción de empleo se ha acabado y la economía puede empezar a enderezar el mayor problema que tiene nuestro país.

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