José María Carnero Salvador

Hermano Mayor del Calvario

La Madrugada. Lo importante

En alguna casa compartirán estación hoy nazarenos de Triana y del Calvario

Obligaciones del cargo me han llevado cada Jueves Santo de los últimos años a visitar al resto de hermandades de la madrugada. Con gran honor acudía, junto con varios compañeros de la Junta, a desear una buena Estación a las queridas hermandades con las que compartimos la jornada. Rezar ante sus Imágenes era una inyección de paz para toda la comitiva, en una mañana donde afloran los nervios -por lo menos a mí me ocurre- desde que el sol comienza a vencer a la noche.

Muchos contamos nuestra vida por madrugadas, es nuestro final e inicio de año. Se trata de la jornada de la Semana Santa, como ya sabrán, donde más numerosos son sus cortejos y menos tiempo hay para repartir. Esto puede provocar a veces la errónea impresión de una difícil convivencia entre las cofradías. Nada más lejos de la realidad. También ha golpeado mucho al día la inseguridad que venimos sufriendo en las últimas décadas, especialmente los años de las famosas carreritas, dejando resacas de calles más vacías los años siguientes.

Pero nada de lo anterior ha doblegado a las hermandades que esta noche hacen su estación. Nada vendrá que podrá terminar con tanto fervor que atesoran. Ni epidemias, ni posmodernidad, ni inseguridad, ni viejos pleitos entre las propias hermandades. Nada puede con esta jornada que asienta sus raíces en las devociones que confluyen en lo más íntimo del corazón del sevillano. Nada puede unir más que eso. Esa es la fuerza que une a las hermandades que esta noche dan muestra de Fe y la que une en definitiva a gran parte de Sevilla que comparte esa Fe.

Ayer un hermano muy antiguo y de familia íntimamente ligada a nuestra corporación, Rafael Alba, me indicaba que esta noche no acudiría a la Magdalena tras más de sesenta años haciéndolo sin faltar una sola madrugada. Se lamentaba por ello, pero acto seguido daba ejemplo de fidelidad sin condición y me aseguraba que, con algo de ayuda tecnológica, estará hoy delante del ordenador rezando el vía crucis. Y así tantos otros nazarenos viejos y jóvenes que esta noche crearán una larguísima cofradía donde no se distinguirá el color o el tejido de sus túnicas. En alguna casa compartirán estación hoy nazarenos de Triana y del Calvario bajo un mismo techo o elijan la combinación…

¿Acaso no tendría menos sentido la vida sin los viernes del Señor en San Lorenzo o sin la Esperanza doble de nuestra Madre? Menos sentido tendría la vida, sin duda, si no conociéramos el rostro de Ntro. Padre Jesús de la Salud. Y qué decir del carácter que Ntro. Padre Jesús Nazareno transmite a la Hermandad Primitiva, corporación que ha propiciado lo que conocemos hoy por nuestra Semana Santa.

Y qué poco sentido, en definitiva, tendría mi vida y la de mis hermanos si nunca más pudiéramos vestirnos de nazareno del calvario y seguir al crucificado que nos recuerda que quiso en un madero morir por nuestro amor.

Ante todas nuestras devociones, lo más importante que tenemos en la madrugada, pedimos por el fin de la pandemia, lo más importante ahora.

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