La ciudad y los días

carlos / colón

Mejor quietecitos

DOS de cada tres sevillanos encuestados por el Barómetro Socioeconómico no han observado cambios significativos en la ciudad en el último año, lo que demuestra la buena salud oftalmológica y psicológica de nuestros conciudadanos. Porque si los hubieran observado es que verían musarañas o tendrían alucinaciones. Los que piensan que la ciudad ha mejorado o ha empeorado empatan con un modesto 17%. Cabe sospechar que su visión esté mediatizada por sus simpatías o antipatías políticas. Porque lo cierto es que, aparte de la discreta gestión de nuestro renqueante día a día, pocos cambios a mejor o a peor se han notado en este primer año de gobierno de Espadas.

No sé, lo confieso, si esto es bueno o malo. El pesimismo me invita a considerarlo positivo porque los alcaldes que han tenido eso que se llama "proyecto de ciudad", y se empeñaron en hacerlos realidad, más vale que su hubieran quedado quietecitos. Caso de Rojas Marcos y el despilfarro escandaloso del mal llamado Estadio Olímpico, por no citar cuestiones tenidas erróneamente por menores como arrasar el entorno de la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias. O caso de Monteseirín y las setas o las tan largamente esperadas como pésimamente ejecutadas reurbanizaciones de la Avenida y la Alameda. Insisto: para eso, mejor quietecitos. Los "proyectos de ciudad" suelen ser para Sevilla tan dañinos como la dichosa palabra "enriquecer" para el patrimonio de las hermandades. ¡Cuántos tesoros ha salvado la tiesura!

A los sevillanos, según el Barómetro, lo que les preocupa es el paro, la limpieza y el transporte público. Las tres cuestiones tienen que ver con los mínimos exigibles para aspirar a la calidad de vida. Tenemos, pese a las leves mejoras, casi 81.000 parados. La ciudad está sucia y descuidada. Y el transporte público sigue planteando graves problemas.

El mal llamado y sin uso Estadio Olímpico costó 120 millones de euros (20.000 millones de pesetas) y vegeta en la Cartuja acumulando 17 años de olvido. Las setas han acabado costando 138,6 millones de euros (20.500 millones de pesetas). ¿Qué utilidad reportan ambos a los ciudadanos? ¿Qué se hubiera podido hacer con estos 258,6 millones de euros (40.500 millones de pesetas)? Por eso, mejor quietecitos. Salvo que el "proyecto de ciudad" mire por el bien de los ciudadanos en vez de despilfarrar miles de millones en humos faraónicos e inútiles arquitecturas del poder.

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