La esquina

josé / aguilar

Monarquía o república

DECENAS de miles de ciudadanos se echaron el lunes a la calle para reclamar un referéndum en el que el pueblo se pronuncie sobre el dilema monarquía-república. Nada que objetar. Están en su derecho. Hubo pocos incidentes, aunque el grito "Los Borbones, a las elecciones" fue menos coreado que el sanguinario "Los Borbones, a los tiburones". Cuestión de estética.

Lo desasosegante es que el tercer partido parlamentario de España, Izquierda Unida, fuese convocante activo y participante destacado de las manifestaciones. No por expresar su acreditado republicanismo, del que nadie duda, sino por el procedimiento elegido para provocar el advenimiento de la Tercera República: crear un clamor popular que, aprovechando la abdicación del Rey, lleve a un cambio sustancial de régimen. Por voluntad popular. De momento el clamor ha sido perfectamente descriptible. Decenas de miles de españoles exigiendo en las calles el referéndum, y más de cuarenta y seis millones que no han exigido nada parecido. El sin par Cayo Lara ha dicho: "La República está cerca". No lo parece.

¿Cómo saber dónde está la mayoría? Aquí es donde entra en acción el intelectual orgánico autoconstituido por la izquierda radical: consultando a los ciudadanos. Referéndum ya. Que se pronuncie el pueblo soberano. Igualito, igualito que la derecha reaccionaria de Cataluña. El derecho a decidir el destino de una comunidad se complementa así con el derecho a decidir la forma de Estado. Autonomía o independencia, monarquía o república.

Pero, oiga, Cayo, es que la democracia no funciona así. La democracia es, entre otras cosas, el derecho a decidir... sobre aquello que la ley permite decidir. La democracia es el imperio de la ley. ¿No se puede cambiar la ley? Por supuesto que sí. Por los procedimientos que ella misma establece. La Constitución impide que los catalanes en solitario decidan el futuro de España toda. Y la misma Constitución consagra que el sistema político español es una monarquía parlamentaria (no lo cuela de tapadillo, sino en su artículo 1). ¿No se puede cambiar la Constitución? Claro que sí. Reuniendo la mayoría parlamentaria necesaria para reformarla. Y si la reforma es para traer la república, precisamente el texto constitucional exige el referéndum que IU está pidiendo en la calle.

Lo demás es un clamor que habita en las cabezas de la coalición y en algunas más.

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