Ignacio Martínez

Necesitamos nuestros Obama o Cameron

LOS ciudadanos necesitan líderes políticos que les transmitan seguridad y confianza. La lección de Estados Unidos esta semana no se termina en el hecho histórico de elegir a un presidente negro, por primera vez en sus 232 años de existencia. Hay mucho más. Nadie conocía a Barack Obama hace dos años en todo el mundo. Su aparición fulgurante, su carisma, los elementos de novedad y modernidad que aportaba se han llevado por delante la hegemonía conservadora republicana. Obama es un liberal, que en la terminología norteamericana equivaldría a un izquierdista europeo, pero en el Reino Unido también se produjo un vuelco en la opinión pública similar con la aparición de David Cameron, quien con 39 años se convirtió en líder del Partido Conservador en 2005. De ascendencia aristocrática, Cameron estudió en el colegio de Eton y se licenció en Oxford. Su brillante entrada en escena obligó a irse a Tony Blair, gastado por sus años de permanencia en el poder. El nuevo jefe conservador ha tenido fuelle para mantenerse destacado en las encuestas, frente el actual primer ministro laborista Gordon Brown.

Entre las novedades que aportan estos nuevos líderes del siglo XXI hay una gran transversalidad, tolerancia, respeto por los adversarios. Como el presidente francés Sarkozy, que nombró ministros a destacados socialistas. Cameron llamó mucho la atención cuando dijo que en su gabinete habría "más mujeres, más homosexuales y más diversidad racial". La pregunta que me hago es dónde están nuestros Obama, nuestros Cameron, en Andalucía. Manuel Chaves llegó a la Presidencia de la Junta en 1990, un año después de la toma de posesión de George Bush padre en Estados Unidos. Después de su mandato, vinieron los ocho años de Clinton y los ocho de George Bush hijo. Y ahora ve llegar a Obama hasta 2012. Por bien que lo haya hecho el presidente andaluz, después de 22 años nos merecemos variedad en la escena política andaluza. Es necesario otro candidato socialista. Lo decía la encuesta que publicó este diario el domingo 19 de octubre: lo piensa el 73% de los consultados, entre ellos el 64% de los votantes socialistas.

Pero pedirle al que gana que se vaya es más reprobable que pedírselo al que pierde. Casi un 58% de los encuestados hace tres semanas opina que Javier Arenas no debería ser el candidato del PP. En Alemania, Helmut Kohl se enfrentó a cinco líderes socialdemócratas. Y los Vogel, Rau, Lafontaine o Scharping, conforme iban perdiendo, dimitían. Arenas, por el contrario, despide a los presidentes provinciales que ganan elecciones, pero él se dispone a intentarlo por cuarta vez.

Y en su entorno se producen episodios de fundamentalismo religioso. El actual vicepresidente de Unicaja, Manuel Atencia, ex portavoz popular en el Parlamento Andaluz y supernumerario del Opus Dei, en su calidad de miembro del movimiento objetor contra la asignatura Educación para la Ciudadanía ha hecho gala de su triunfo contra el Estado "que pretende algo tan terrible como adoctrinar a nuestros hijos". Sus hijos no darán EpC. No sé si su interés en animar a otros padres a hacer lo mismo incluirá a los 2,2 millones de clientes de Unicaja. O si con su activismo incumple la LORCA. En todo caso, no entiendo la guerra del PP y la cúpula de la Iglesia Católica contra una asignatura que pretende enseñar a los alumnos "principios democráticos y libertades fundamentales" como recoge el artículo 27.2 de la Constitución. Alguien nada sospechoso como Berlusconi acaba de poner una asignatura de Ciudadanía y Constitución en los trece cursos de la enseñanza obligatoria italiana. Normal.

Lo que no sería normal en Andalucía es que en 2012 los candidatos que disputen la Presidencia de la Junta sean los mismos de siempre. Necesitamos líderes del siglo XXI. Modernos, como Obama o Cameron.

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