Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Paces

PAZ Padilla removía inquieta una taza de tila. Una imagen de ficción con la que arrancaba su late-show en Canal Sur, pero una impresión que no distaba demasiado de la realidad visto el estreno de la gaditana, que no fue en directo, como debería de ser dentro de unas semanas. Paz en la tierra y nervios en el cuerpo. A la "Patilla" (Risitas, dixit) le pudo el vértigo de verse en cabeza en una franja exigente, que pide mucho humor, radiografías agudas de la actualidad y un espíritu de provocación. Todo eso habrá de aguardar en sucesivas semanas porque el debut de tan luminosa puesta en escena fue frío. Decoración premeditamdamente rococó para una noche loca que apenas estuvo achispada. Paz, correcta en las entrevistas pero demasiado pendiente de la pronunciación, necesitaba comida, dosis abundante de guión fresco, y un apoyo en las transiciones. Podrían haber vestido al Risitas como Trancas y Barrancas. Había que guardarle las espaldas. Manolo Sarria hace de comentarista periodístico pero, vaya, no sacó punta, y como el público decide de qué puede hablar, mandó para el cajón la noticia "de la politización del CGPJ". Lo normal. Lo mejor de esta primera noche, por supuesto, la caracterización de Paz Padilla como Amy Winehouse. Pero le faltó más mala leche a su diálogo consigo misma.

Jesús Quintero produce este programa en el que los noctívagos tenemos puestas todavía todas las esperanzas. Fue quien le dio la alternativa a la presentadora, volviéndola a comparar con su apuesta por el genio de Paco de Lucía. El Loco siempre ha optado por los claroscuros, pero para esta hija ha preferido la luz radiante y además aporta un puñado de hermanos adoptivos, como Juan Luis de Tarifa, metido a meteorólogo rural. Pero estos Ratones coloraos están todavía verdes.

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