Paseando por el 'backstage'

ojos que sí ven

No me extraña que la curiosidad de infinidad de amigos, al hablar de certámenes como el Simof, se centre en torno a lo que sucede tras la pasarela donde, tomando un término anglosajón, existe un espacio llamado backstage en el que, entre peluquería, maquillaje, vestidoras, producción -y otros-, se "cuece" ese universo de sueños que, más tarde, arranca los sinceros aplausos del público.

Y ahí-centrándonos en ese Simof que nos ocupa estos días- uno descubre labores anónimas como la de Pedro González, artífice de que, en los desfiles, las modelos ejecuten a la perfección las puestas en escena que él mismo suele idear; o las manos mágicas de Paco Cerrato quien, con su inseparable equipo, logra que el cabello más apagado, en pocos minutos, se ilumine con reflejos de rayos de sol; o el talento de los maquilladores, sin los que, se lo puedo asegurar a todos ustedes, no reconoceríamos apenas a ninguna famosa; por no hablar de otros como José Carlos, Maribel o María, responsables de atender a los medios de comunicación -y sus interminables peticiones de entrevistas- y a esos visitantes "vips" que, en ocasiones, tienen que sentar como sea, aunque no existan huecos disponibles.

Todos ellos, y otros muchos, pertenecen a una maquinaria perfectamente engrasada que permite que, al llegar la hora del comienzo de cada desfile, el resultado sea el esperado. Corren, duermen pocas horas, pasan momentos de ansiedad, comen poco -y mal- y, a pesar de ello, nunca pierden la sonrisa. Un gesto meritorio que vale más que mil palabras. Enhorabuena.

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