La ciudad y los días

carlos / colón

Poli de guardería y teloneros

EL debate sin Rajoy convirtió en un poli de guardería a Pedro (hago míos los tuteos) y en teloneros a Albert y Pablo, como si el 2 de junio de 1965 hubieran actuado en las Ventas solo Torrebruno y Los Pekenikes. Entre Albert y Pablo, Pedro parecía el Kindergarten Cop de Schwarzenegger. O, mejor, parecía un decano del Opus moderando a finales de los 70 un debate entre dos delegados de facultad, uno de UCD y el otro chino, trosko o del PC. La mujer de Sánchez, haciendo gracietas por detrás de Iñigo Errejón mientras era entrevistado por una televisión, puso la definitiva nota de desenfado a lo Canción de juventud. Solo faltó que irrumpiera la tuna.

Como era previsible después que los tres se cansaran de atizarle a Rajoy, Albert y Pablo decidieron que lo más entretenido era liarse con el pobre Sánchez, que para eso era el mayor -le saca siete años a Albert y seis a Pablo: no es que sean tan jóvenes, pero representan la generación Peter Pan-, y además representante de la casta y líder de uno de los dos partidos que, según los discursos de Ciudadanos y Podemos desgraciadamente tantas veces ratificados por la realidad, son los padres de todas las corrupciones.

La puesta en escena del tan anunciado primer debate de la democracia en internet y los problemas técnicos no ayudaron. La cosa tuvo el aire de un debate entre candidatos a la Alcaldía de un pueblo en una televisión municipal. No se quiso o pudo evitar el encorsetamiento. Y esto no fue imputable a la ausencia de Rajoy sino a la realización, la escenografía y la desigual talla de los participantes que, para colmo de males, no tuvieron su mejor noche. Sánchez exageraba el gesto institucional. Rivera perdió su habitual labia y frescura. E Iglesias parecía confundir el debate electoral con una de sus actuaciones televisivas: sólo le faltaba tener enfrente a Inda pegándole gritos y a Marhuenda protestando porque no le dejan hablar; o a María Teresa Campos para, guitarra en mano, cantarle una nana.

Según los lectores del medio organizador el vencedor fue Iglesias y el perdedor, Sánchez. Cosas de ir de poli de guardería. Según El País ganó El País ("No caben muchas dudas de que el primer ganador es el debate mismo", editorializaba al día siguiente). Según el PSOE ganó Sánchez. Según Podemos ganó Iglesias. Y según el PP ganó Rajoy desde su atril vacío. ¿Les suena? Lo mismo de siempre.

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