Punto de vista

josé Ramón / del Río

Políticos y moda

LEYENDO comentarios al congreso regional del PP, he tenido la impresión que lo que se había celebrado era la pasarela Cibeles y no una reunión política, por el mucho acento que se ponía en las vestimentas de los asistentes. Lo cierto es que la forma de vestir siempre ha diferenciado al género humano, desde que nuestros primeros padres, al haber comido la fruta del árbol prohibido, advirtieron que se encontraban desnudos. Las primeras diferencias se establecieron en las vestimentas de los dos sexos, hoy muy atenuadas por la moda unisex y, enseguida, porque el hombre primitivo, más fuerte y mejor cazador, pudo vestir él y su familia con las pieles, de más abrigo. En definitiva, que siempre unos se han vestido mejor que otros. De ahí viene que en los partidos de izquierda, con independencia de la capacidad económica de sus militantes, éstos quieren vestirse "de pobres", en solidaridad con ellos. Por su parte, los militantes de la derecha, en los primeros tiempos de la democracia, se vestían como les era habitual.

Pero hoy, en las actividades de partido, sean estos de derechas o de izquierdas, está vetado el uso de la corbata; se imponen los pantalones vaqueros, la camisa de cuadros y las zapatillas deportivas, o sea, se visten como si fueran de excursión y de manera diferente a como lo hacen a diario, cuando acuden al Parlamento o al puesto de trabajo que les depara la política. Salvo en lo de la corbata, el nuevo presidente regional y candidato del PP no se ajusta a estas normas, porque lleva chaqueta de buen corte, bolsillo para el encendedor, e incluso calza mocasines con borlitas. Mucho me temo que, como hizo con Arenas, Gaspar Zarrías le corte el traje de "señorito andaluz". Para mí que esta descalificación era fruto de la envidia, porque Javier ha tenido siempre un porte distinguido, mientras que Gaspar, al que conocí en 1982 con 27 años, ya tenía entonces el mismo aspecto de jefe de administración que ahora.

Aunque el hábito no hace al monje, creo que los políticos no deben vestirse para aparentar lo que no son. No me gustó ver esa primera fila de los principales dirigentes del PP sin corbata y con lo que hoy se llama vestimenta casual. Si el presidente del Gobierno y del partido llevaba chaqueta y corbata, por qué no sus ministros y principales dirigentes. Pase el sincorbatismo del candidato, porque por su juventud no choca. Y ya que hablamos de vestidos, afortunadamente no se conoce el nombre del modist@ de la presidenta a la que vistió de amarillo, de rojo y de pastor protestante, en las tres importantes entrevistas a las que asistió. Susana, hija, vestida de diario luces mucho mejor.

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