Opinión

Jordi Maymó / I Asses

Presente y futuro de Mercasevilla

EN relación al artículo de Juan Luis Pavón del pasado día 4 en el Diario de Sevilla, "Mercasevilla es un canon", quisiera hacer unas consideraciones:

Nunca he acusado a un empresario de Mercasevilla de mafioso, ni pública ni privadamente, ni individual ni colectivamente.

Lo que dije, y seguiré manteniendo, es que grabar una conversación y hacer uso de la misma o de partes de la misma sin el conocimiento de los interlocutores, me parece una práctica ruin y despreciable, práctica que yo pienso que es propia de grupos que se organizan para delinquir, como los grupos mafiosos. Quien grabó la conversación se organizó con un conocido abogado habitual contertulio en debates de una televisión local, el cual me planteó por teléfono que presentara mi dimisión bajo la amenaza de trasladar la grabación a los medios de comunicación sevillanos, como así hizo al asegurarle yo que en ningún caso dimitiría.

Me he referido a estas dos personas y nunca al colectivo de empresarios de Mercasevilla, al cual respeto profundamente, con quienes me disculpé si se habían sentido ofendidos, porque a veces uno no quiere ofender pero otros pueden sentirse ofendidos.

Mi respeto y reconocimiento a los empresarios mayoristas se basa en mi largo conocimiento de los sectores que trabajan para facilitar un abastecimiento rápido, eficiente y económicamente justo a nuestras ciudades de productos perecederos. El comercio mayorista de este tipo de productos tiene una mayor dificultad que el de otros productos de consumo cotidiano, debido a la perecibilidad de los mismos, a la naturaleza variable de sus condiciones de producción y consumo, a la variabilidad resultante de sus cotizaciones, a las dificultades inherentes a los sistemas de almacenamiento, transporte y manipulación que deben de favorecer las buenas condiciones de su conservación, a la diversidad de especies, variedades, presentaciones, calibres, etcétera.

La existencia en España de los Mercados Mayoristas de carácter público (la mayoría de titularidad municipal) conformando la red de Mercas (Mercasevilla, Mercabarna, Mercamadrid, Mercavalencia... hasta 23 Unidades Alimentarias) es envidiada en muchos países, por facilitar el abastecimento de los centros de consumo y retribuir de manera más eficiente la producción de los sectores horticultores, fruticultores, ganaderos, armadores y acuicultores.

Mi objetivo profesional y mi reto personal era y sigue siendo ponerme al frente del excepcional equipo humano de Mercasevilla trabajando para que la ciudad de Sevilla disponga de la Unidad Alimentaria que se merece y precisa, como otras capitales españolas. Mercasevilla no cumple esta exigencia debido fundamentalmente a los sistemas de organización y gestión que desde sus orígenes ha dispuesto. Éstos no serán fáciles de cambiar, especialmente si se quiere hacer evitando conflictos y traumas y defendiendo los intereses legítimos de todos los agentes económicos y sociales implicados. La actualización y modernización de Mercasevilla se ve a la vez dificultado por los acontecimientos de los últimos tiempos y que se encuentran bajo instrucción judicial.

Esta tarea no es posible que se lleve a cabo si no es con el entendimiento mutuo entre los empresarios radicados en Mercasevilla y la dirección de la Unidad Alimentaria. En este sentido nada más lejos de mi intención está crear nuevos conflictos o provocar nuevos escándalos en el entorno de Mercasevilla. Lo que no podré evitar es que personas movidas por otros motivos (seguramente inconfesables) busquen desestabilizar la necesaria relación entre la dirección de Mercasevilla y el colectivo de empresarios.

No sé si tuvieron la ocasión de conocer las manifestaciones que, hace ya algunas semanas, este conocido abogado realizó sobre mi persona en una televisión local, sin que nadie pidiera mi opinión ni contrastara la veracidad de lo manifestado. Yo sí tuve conocimiento de las mismas, y ello me ha permitido no extrañarme de la vileza y ruindad de esta última actuación. Quizás, tal como él mismo suele recomendar a su público, deberíamos preguntarnos qué intereses le mueven a perjudicar la convivencia en Mercasevilla.

Lo que deberíamos hacer todos aquellos implicados e interesados en Mercasevilla y su futuro, empresarios, trabajadores, administradores, políticos y periodistas, es aunar esfuerzos para levantar esta empresa, evitando a sacar ventajas de situación actual de debilidad y, sobre todo, dejando a la Justicia hacer su trabajo.

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