La ciudad y los días

Carlos Colón

Responsabilidades y fracasos individuales

LA palabra inteligente y reflexiva no es necesariamente la que coincide con la nuestra, sino la que alimenta la inteligencia y espolea la reflexión. Si coincide con nuestras percepciones, mejor.

Uno de los placeres de la lectura es el encuentro con compañeros de camino que, como decía la comedia musical de Marvin Hamlish, cantan nuestra misma canción. Y no menor es el placer de tropezarnos con quienes nos enseñan canciones que no conocemos. En uno y otro caso, por seguir con el símil de las comedias musicales, estas lecturas nos hacen tararear el You Never Walk Alone de Rodgers y Hammerstein que estrenó Christine Jonson en 1945 y los aficionados del Liverpool convirtieron en su himno.

Viene todo a cuento del artículo publicado en esta página hace unos días por Eduardo Jordá. Se llamaba "Algo va mal" (rescátenlo si no lo leyeron) y ponía el punto sobre la i de la idiotez de "los acostumbrados sermones sobre la injusticia social y los horrores del capitalismo y del racismo" que se están predicando a propósito de los graves incidentes de Londres. Recordaba la generosidad de Inglaterra para con los inmigrantes, las oportunidades educativas y las ayudas sociales que allí se les han ofrecido. "No podemos pasarnos la vida culpando a una sociedad que en realidad se ha comportado de forma bastante decente… Ya va siendo hora de que veamos los fracasos sociales como una suma pavorosa de miles de fracasos individuales… De que pensemos que cada uno de nosotros, de una forma u otra, tiene una parte importante en la responsabilidad de dirigir su propia vida".

En los mismos barrios arrasados viven jóvenes que aprovechan las oportunidades que la sociedad les ofrece o que luchan para superar las trabas que les pone. Y otros, los vándalos, "a los que sus padres no han sabido educar y que han desaprovechado todas las oportunidades que se les han concedido, porque se han acostumbrado a vivir del cuento y de la venta de drogas, y ya sólo sueñan con ser David Beckham o con disfrutar de un botellón interminable en una discoteca ibicenca".

Esta oportuna reflexión -Lloret de Mar vive noches de vandalismo a causa del turismo de borrachera- me recordó la predicción de George Steiner: si una mayoría de jóvenes ingleses saben quién es Beckham e ignoran quién es Shakespeare, todo está perdido. No la sociedad en abstracto, sino los individuos (padres, educadores, jóvenes y explotadores de sus carencias, desde quienes organizan el turismo de borrachera a los medios de comunicación que espolean la estupidez y el nihilismo de masas) son los primeros responsables de este estado de cosas.

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