La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Riesgos que son evitables a todas luces

Vivimos de milagro, pero en el caso de los niños, con su vulnerabilidad y su natural hiperactividad, los riesgos son mucho mayores. Pero si los indicados en velar por su seguridad no lo hacen, pues el riesgo se dispara en una progresión geométrica temible. Ocurrió este fin de semana en un campo de fútbol de San Jerónimo algo que bien pudo pasar en cualquier otro. La normativa para la delimitación de canchas hace que las condiciones de casi todos los campos sean similares, de ahí que convenga una revisión a fondo de las normas. Un niño de 8 años recibió una de las muchas faltas que se dan en un partido de fútbol, pero lo normal es caer en la hierba y no dar con la cabeza en la barra de hierro que circunvala el terreno. El impacto sonó de forma que todos se temieron lo peor, la madre acudió enloquecida y no pasó de ahí pero mejor prevenir que lamentar, ¿no?

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