Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

"Sevilla, aquí 'Miarma I', tenemos un problema"

Lo del espacio deja billetes, donde los deje ya es otra cosa, eso hay que preguntarlo en ventanilla

La ciudad ya está también para tirar cohetes. Si los sevillanos no se lo creen, es porque no quieren. Así que algunos de sus voceros y pregoneros más reputados, pretendiendo tener el mayor número de seguidores, ya se han apresurado a reconvenir que opinar lo contrario constituye otro ejercicio más de ese malsano enfurruñamiento, tan propio del inmovilismo local, tan nocivo. Así que aquí estamos, dispuestos a la cuenta atrás de una histórica ignición. La carrera -otra más- espacial pasa, faltaría más, por Sevilla.

Muchas cosas empiezan a pasar o tienen que pasar -o ya han pasado y deben volver a pasar, qué nos gusta repetir- por y en Sevilla. Al menos unos cuantos quieren que pasen, sean las que sean, como sea y cuando sea. Donde sea, no. Donde sea está claro: en Sevilla. Ya lo dice el bolero de Carmelo Larrea Dos cruces: "Sevilla tuvo que ser / Con su lunita plateada". Y si lo dice la copla, a la copla no se le lleva la contraria.

Y sí, de plata es de lo que se trata. Lo del espacio deja billetes. ¿Dónde los deja? Eso ya es otra cosa. Eso hay que preguntarlo en ventanilla. Ya se verá si se responde. Pero se dice, se comenta (perdonen, pero yo lo de la Luna lo asocio a Jesús Hermida) que hay aquí una industria cohetera muy importante. No como la de las fallas ni la del petardeo que triunfará dentro de unos días en calles y plazas, la otra. Y hay que apuntarse. Es de vital importancia. Jan Wörter, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), propuso la semana pasada en Sevilla en el transcurso de la llamada Cumbre -otra, el Himalaya empieza a ser una broma comparado con esta ciudad- del Espacio que "hay que invertir en una actividad de la que la gente corriente es realmente fan". Hombre, gente corriente, lo que se dice gente corriente... A la de aquí yo la veo más enfrascada en otros asuntos: el Sevilla, el Betis, los pasos, la Feria, Matalascañas, Chipiona... Claro que si le montan una suerte de Cabo Cañaveral aquí al lado, no digo que no se encoñen con el asunto. Desde luego, el espectáculo de un lanzamiento, que la mayoría sólo ha visto por televisión -incluido aquel del Challenger en 1984 que acabó dibujando en el cielo azul un hermoso y trágico dibujo de gigantescas volutas de humo blanco-, es imponente. En directo debe ser acojonante. Y a esto hay que añadir la secular y singular novelería del personal. Habrá incluso quien esté dispuesto a dejarse los cuartos -claro que estas aventuras suelen estar reservadas a multibillonarios- para volar a la Luna desde su amada Sevilla. Hay días en los que ir en Tussam a Sevilla Este -por ejemplo- es un magnífico entrenamiento.

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