¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Sevilla no es Calgary

Los ciudadanos de Calgary han dicho no a la candidatura de los JJOO; Sevilla no fue capaz de negarse a más Feria

Los que tengan la suerte de haber estudiado antes de la Logse sabrán que Calgary es una ciudad canadiense, capital de la provincia de Alberta y con una población de 1,2 millones de habitantes, ligeramente superior a la de la Gran Sevilla, que es el término un tanto grandilocuente con el que se ha bautizado a la suma de la capital y su alfoz, eso que ahora llamamos área metropolitana. Pues bien, esta ciudad convocó recientemente un referéndum para consultar a sus vecinos si querían volver a organizar unos Juegos Olímpicos de Invierno en 2026 (ya los celebró en 1988) y la respuesta fue meridianamente clara: NO, en mayúsculas, para que no quepa ninguna duda. Las razones de los ciudadanos de la también llamada Puerta de las Rocosas para su malhumorada respuesta son varias: el coste de las infraestructuras, las incomodidades que producen los grandes eventos, el encarecimiento de la vida y, en general, todos los daños colaterales de esas megaverbenas del mundo moderno que son los grandes acontecimientos deportivos y conmemorativos.

En Sevilla tuvimos también nuestra candidatura a unos Juegos Olímpicos, que llegó a estrellarse hasta tres veces contra el arrecife de la realidad. Fue un empeño personal de Alejandro Rojas-Marcos y algunos de sus recogepelotas, que querían inyectar su pertinente chute de megalomanía a una ciudad que quedó con síndrome de abstinencia tras la Expo 92. Como recuerdo de todo aquello permanece ese monumento al derroche que es el mal llamado Estadio Olímpico. Tiempo después, Soledad Becerril, nos confesó en una entrevista que su gran error como alcaldesa fue permitir tal dislate. A los sevillanos nunca nos llamaron a las urnas para opinar sobre los sueños olímpicos de la élite municipal, pero nos tememos que la respuesta hubiese sido SÍ, también en mayúsculas. Lo que tiempo después nos preguntaron fue si queríamos una Feria más larga, una exigencia del sector turístico, el nuevo poder fáctico de la ciudad. Aquello sirvió para la chacota general en los telediarios nacionales. Todo un logro de imagen para la muy mariana.

Calgary dijo no a los JJOO y Sevilla no pudo negarse a unos días más de autoparodia feriante. He ahí la diferencia. Mientras nos vuelve a caer del cielo un gran acontecimiento, engañamos el hambre con snacks de poca monta, como la celebración de los 25 años de la Expo. Ahora quieren tirar los cohetes por el 500 aniversario de la primera vuelta al mundo, la que empezó Magallanes y terminó Elcano. Han puesto al frente a Sánchez Monteseirín, un Hamlet atormentado porque no se reconoce su labor como alcalde. Ya saben: las setas, el carril bici, el desierto de la Constitución, la Pelli y la Alameda enladrillada... Que juzgue cada cual.

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