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Juan Antonio Carrillo Donaire

Profesor de Derecho. Abogado

Sociedad civil sevillana

Uno de los mayores estudiosos de los movimientos sociales, el sociólogo Alain Touraine, sostenía que la existencia de una sociedad civil diferenciada de los partidos políticos es una condición de legitimidad del Estado. Otros muchos pensadores del campo de la filosofía política y las ciencias sociales han afirmado que la viabilidad y la salud de nuestras democracias dependen de una sociedad civil fuerte y vibrante. A lo largo de las últimas décadas hemos sido testigos de un renovado interés por la participación asociativa. Pero también hemos visto nacer y morir multitud de foros e iniciativas de esa naturaleza, tan bien intencionadas como fugaces.

No parece que estos tiempos sean propicios para el protagonismo de la sociedad civil, que sin embargo se hace cada vez más necesario. Diríase que la "España invertebrada" de Ortega se está convirtiendo progresivamente en una sociedad desvertebradora y cainita, sumergida en una dinámica de atomización y fraccionamiento, dominada por la crispación, que ha dinamitado los lazos naturales que podían unir a su sociedad civil como comunidad de intereses colectivos.

A la hostilidad de ese contexto general se une la particularidad de que la sociedad sevillana ha sido siempre refractaria a los movimientos sociales con vocación pública que vayan más allá de las manifestaciones culturales o religiosas que, de enraizamiento social y atractivo innegable, responden a lo que el hispanista Bartolomé Bennassar llamó el "ensimismamiento sevillano", el de la ciudad que se mira a sí misma más que al resto del mundo.

Por eso creo que debe celebrarse que estos días se presente en nuestra ciudad el Foro Sociedad Civil Sevillana, una asociación formada por un conjunto de ciudadanos que nos organizamos como tales para actuar en el campo de lo público en busca del bien común, desde planteamientos diversos, pero moderados y liberales, sin ánimo de lucro personal ni buscar el poder político o la adhesión a un partido determinado.

Sociedad Civil Sevillana pretende ser una voz fundamentada y constructiva frente a la acción estratégica del poder y del mercado por dominar la vida pública, pero también frente a las muchas opiniones irreflexivas que diariamente vomitan las redes sociales, y a lo que John Stuart Mill llamó la tiranía de la mayoría.

Aspiramos a formular propuestas, facilitar la participación y ser mediadores entre la ciudadanía y las instituciones para, como dijo Alexis de Tocqueville al hablar del papel de los cuerpos sociales intermedios en las sociedades democráticas, construir diques de contención que impidan que el Estado invada los espacios que naturalmente pertenecen a la sociedad.

Se trata de una iniciativa abierta a todos quienes tienen la facultad y sienten el deber de pensar en las necesidades de la sociedad en la que viven mirando en un mañana que, desgraciadamente, queda muy lejos para el cortoplacismo pragmático y resultadista en el que están instalados la inmensa mayoría de nuestros políticos.

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