Crónica personal

Pilar / cernuda

Sujeto político

SUJETO político y jurídico soberano. No han acertado ni siquiera en la definición, porque en España, independientemente del concepto sujeto, verbo y predicado que debe mantenerse en una correcta redacción, el término "sujeto" es más bien peyorativo, despectivo. Es evidente que la elaboración del documento soberanista que Mas y Junqueras esperan aprobar el próximo día 23 en el Parlamento catalán no la han dejado en las mejores manos, las más capaces. A ver quién se siente cómodo sintiendo que su país es un "sujeto político y jurídico". En fin.

Aparte de la calidad del texto, lo que importa son las entrañas, el fondo, el significado. Y el documento es bien elocuente, Mas y Junqueras pretenden que Cataluña sea un país independiente que forme parte de Europa, una ruptura clara con España y con su Constitución. Lo primero no es fácil porque aunque les pese Cataluña forma parte de una España que cuenta con los mecanismos legales para impedir ese dislate que no comparten una mayoría de catalanes y, segundo, Europa, a través de distintos portavoces de la Unión Europea, ha dejado claro que no puede asumir legalmente una Cataluña escindida de un país miembro.

Para ello sería necesario contar con la aprobación previa del país del que se escinde, España, además de la ratificación de los parlamentos de los miembros de la UE; y sólo si lo consiguen, los independentistas tendrán que ponerse a la cola y cumplir los requisitos que exigen a todos los países que pretenden formar parte de un club en el que no entra quien quiere sino quien puede, y sin ninguna bola negra. Que probablemente acumularía Cataluña, porque a la de España se sumarían las de otros países que podrían encontrarse en su misma situación de contar con provincia o región que buscan la independencia.

Todo lo concerniente al documento independentista es un gran engaño. A Mas, que sufrió una derrota sin paliativos en las elecciones últimas, se le ve prisionero de un Junqueras con mando en plaza, que impone su proyecto de máximos y que está empujando a Mas a que haga lo contrario de lo que desean la mayoría de sus seguidores, que quieren consulta en muchos casos, pero no está nada claro que estén por la independencia. La prueba del nueve es que desde hace meses la inversión privada en Cataluña es cero, y sin embargo se ha convertido en la región con una mayor cifra de fuga de capitales. Desconfianza hacia el futuro, se llama eso. Un futuro que no está nada claro para Artur Mas aunque saque pecho con el documento del "sujeto político".

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