Teresa camina hacia el ocaso

La conciencia nacional en que se basa la nueva Adelante Andalucía ni está ni se la espera, y no ha existido nunca

06 de diciembre 2020 - 02:31

Teresa Rodríguez, de paseo por el Parque Genovés junto a su pareja y alcalde de Cádiz, ha anunciado el regreso de Adelante Andalucía que, por supuesto, saldrá de un "profundo proceso de refundación" tras un "gran debate social". Vamos, la recuperación de las siglas que ella abandonó voluntariamente a través de interminables disquisiciones escolásticas entre los cuatro gatos que la secundaron en su fuga.

La credibilidad de Teresa sufrió un duro golpe este año de pandemia. Autoinfligido: se marchó de Adelante Andalucía, en desacuerdo con la mayoría de Podemos e Izquierda Unida que respaldaba al Gobierno de la nación y rechazaba darle a AA autonomía completa y vida propia. Se marchó, sí, con otros ocho diputados del grupo, pero sin renunciar a sus escaños. Gran incoherencia: se van de Adelante y se quedan con los cargos que obtuvieron en las listas de Adelante. Ahora la Mesa del Parlamento los ha enviado al purgatorio donde moran los parlamentarios no adscritos. Sin recursos ni capacidad de iniciativa, aunque con los sueldos garantizados.

La respuesta de Teresa Rodríguez y los suyos es la refundación. Una nueva Adelante Andalucía, la Adelante Andalucía Auténtica (la Triple A), formada por los Anticapitalistas que Teresa encarna desde el principio, las minúsculas organizaciones llamadas Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza y, por supuesto, los ciudadanos que compartan el proyecto tras participar en el "gran debate social" vaticinado por Teresa en el Parque Genovés.

¿En qué consiste ese proyecto? Ideológicamente, en una combinación infumable de anticapitalismo y nacionalismo que sólo puede producir engendros tipo Bildu o ERC, y políticamente, en la construcción de un sujeto político netamente andaluz que concurra a las elecciones generales para defender los intereses de Andalucía, cosa que, al parecer, no pueden hacer los diputados andaluces de los demás partidos, por centralistas y dependientes. Eso tendría que partir de una conciencia nacional andaluza que ni está, ni se la espera, ni ha existido nunca. Ni en el momento de mayor gloria del Partido Socialista de Andalucía (¡cinco diputados! en 1979). Una pura ensoñación de mesa camilla.

Quizás, con suerte, Teresa Rodríguez rasque algunos votos en Cádiz. Quizás los suficientes para ser diputada. Ella sola. De Adelante Andalucía a Adelante Teresa. Triste final de un sueño dilapidado.

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