La Velá, otra pérdida

Triana puede estar orgullosa de Santa Ana y Santiago, cuyas fiestas se celebran, pero se ha quedado sin Velá

Pobrecita la Velá, que fue proclamada Fiesta Mayor de Sevilla, además de ser la más propia de Triana. Pobrecita, porque todos la elogiaron y el coronavirus se la cargó. Pero, a diferencia de otras, a nadie se le ocurrió organizar una Velá de Santa Ana en noviembre, por el día de los Difuntos, para contrarrestar a Halloween, o algo de eso. ¿Os acordáis de la polémica herética que se montó cuando se hablaba de organizar una Semana Santa exprés en septiembre? Casi acusan de hereje al cardenal Robert Sarah, que lo dijo por dar alegrías. Más sosegada fue la idea de montar una Feria de Abril en Otoño, por San Miguel, más o menos. Nada de nada... Se ha visto que cada santo tiene su día y su temporada.

Hoy es el día de Santiago y mañana el de Santa Ana, que eran los señalaítos de la Velá. Santiago y Santa Ana conservan sus fiestas. La de hoy, por cierto, es de precepto. Santiago es el patrono de España. Para llegar a la Catedral de Compostela y darle un abrazo (en vez de un codazo, que parecería feo) existen diversos caminos. Santiago es un santo ilustrísimo para España y cuenta con varias iconografías. Entre ellas, la de Santiago Matamoros, que ahora ha caído en desuso y es políticamente incorrecta para la Alianza de Civilizaciones y para la basílica de Santa Sofía de Estambul, pero que resulta colorida, gusta a los niños con su caballo blanco y su espada, y puede apreciarse en algunos altares.

Para la Alianza de Civilizaciones es mejor Santa Ana. La leyenda de la madre de María es compartida por el islamismo y el judaísmo. Ana y su esposo Joaquín llegaron a la ancianidad sin tener hijos. El Protoevangelio de Santiago narra que un ángel se apareció a Joaquín, cuando ayunaba en el desierto, y le prometió que su mujer Ana tendría un hijo. Pero a los nueve meses, cuando dio a luz, descubrió que no era un varón, sino una hembra. Con María se quebró la costumbre judía de que el primogénito nacido de un milagro fuera un niño. Pues no, fue una niña, y nada más y nada menos que la Madre del Hijo de Dios. En el feminismo esos detalles podrían ser más divulgados. No todo es machismo. Santa Ana la de Triana también es patrona de las mujeres embarazadas, por las dificultades que superó y el final tan feliz.

Acabo con la hagiografía para decir que Triana puede estar orgullosa de Santa Ana y de Santiago, cuyas fiestas celebramos estos días. Pero se han quedado sin la Velá. Fue suspendida en mayo, según anunció entonces la delegada del distrito, Encarnación Aguilar. Este 2020 será un año perdido para las Fiestas Mayores, e incluso para las menores. ¡Vaya año bisiesto!

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