La esquina

josé / aguilar

Más ajustes, pero para todos

LA presentación de los Presupuestos Generales del Estado es, cada año, ocasión propicia para el victimismo y la confrontación. No hay un momento más adecuado para indignarse por el maltrato del Gobierno de la nación a las comunidades de signo político distinto al suyo, anunciar recursos e incluso llamar a una movilización social que siempre acaba en casi nada con sifón.

No es que este año los virreinatos autonómicos hayan renunciado al rito anual de la queja y el agravio. De hecho, la Generalitat catalana ha puesto el consabido grito en el cielo y ha llegado a proclamar que el presupuesto de 2014 les empuja al independentismo (¡como si necesitaran ser empujados!). Pero sí es verdad que en esta ocasión el lamento cae en saco roto, ante la evidencia de que el Gobierno central ha sido cuidadoso repartiendo el ajuste entre todos. Incluso el malestar ha sido más fuerte en autonomías gobernadas por el PP que en otras de partidos antagónicos y, además, más incumplidoras con los compromisos de control del déficit público.

Tomemos el caso de Andalucía, el territorio comanche por excelencia desde la perspectiva del Gobierno de Rajoy. El aparato del poder andaluz tenía preparadas todas sus baterías para denunciar de inmediato que el Ejecutivo iba a incumplir el mandato del Estatuto de Autonomía de 2007, que obliga a destinar a Andalucía un porcentaje del total de inversiones públicas igual al porcentaje de la población andaluza con respecto al total de la población española. Así hasta 2014, precisamente.

Pero he aquí que se desglosan las inversiones y resulta que Andalucía recibirá 1.697 millones de euros. Significan un 17,3% del total de inversiones a nivel nacional, mientras que la población es el 17,8%. Nos han fallado por cinco décimas, unos 50 millones de euros. ¿Se puede montar una bronca por 50 millones? Yo creo que no. Cierto que también ve Andalucía reducidas sus remesas por los fondos de suficiencia y de compensación interterritorial, pero el dato no quiebra una argumentación que la gente entiende: el presupuesto no contenta a nadie porque nadie sale ganando en el reparto de las estrecheces. No hay agravios. Ahí tienen lo que opina el presidente de Baleares, del PP, del presupuesto de Rajoy y Montoro: "Es una burla, nos toman por tontos".

Este año el presupuesto del Estado no deja satisfecho a nadie. Pero ninguna comunidad es especialmente perjudicada.

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