María José Guzmán

El alcalde 'fake' y otras trolas

Puntadas con hilo

La armonía con la que el PSOE ha gobernado más que un mérito propio, que lo es, es un defecto de la oposición

08 de enero 2019 - 04:00

Un comentario de un lector que cuestionaba mi tesis sobre el cambio en Sevilla tildaba la semana pasada a Juan Espadas de alcalde “fake”. Es un calificativo acuñado hace un par de años por la izquierda, más bien por la izquierda podemita. Su argumento es respetable, pero bastante simple, pues se justifica diciendo que es un alcalde que salió con los votos de la izquierda y ha gobernado, entre comillas decía, a remolques de la derecha. Para añadir luego que no ha resuelto ni un solo problema en cuatro años.

Este juicio se viene repitiendo desde el ecuador del mandato, y de seguro se intensificará en estos próximos cinco meses de campaña electoral que vamos a sufrir.

Un poco antes del verano de 2017 los vientos cambiaron y la brisa suave que había acompañado al gobierno en minoría de Espadas, que sacaba pecho diciendo que de Despeñaperros para arriba todos creían que el PSOE gobernaba en Sevilla con mayoría absoluta, se tornó en ventisca bloqueando, cada vez que había ocasión, las decisiones del gobierno municipal. En asuntos de Urbanismo hay ejemplos múltiples.

Es algo que también formaba parte del guión de un mandato en minoría. Lo realmente atípico han sido los dos primeros años de armonía que, más que un mérito de Espadas (y ese juego de aritmética política lo es), se pueden atribuir a un defecto de la oposición, sin fuelle para contraatacar. Y si no es así, se desmontan todos los argumentos de quienes ahora aseguran que el alcalde es un engaño, sin importarle caer en puras contradicciones como la de presentar un paquete de enmiendas millonarias a un presupuesto y, una vez admitidas, oponerse al proyecto. O abstenerse o votar en contra de todo los proyectos urbanísticos residenciales privados, a pesar de que incluyan viviendas sociales. O lo último, tirar por tierra el tranvía que no deja de ser un exponente de movilidad sostenible... Todo esto suena un poco también a trola.

El guión de hace cuatro años contemplaba un punto de inflexión, justo cuando se dio, y el inicio de una campaña de la oposición para distanciarse del modelo vigente. Era una obligación para Participa Sevilla y para IU, que coinciden en parte en electorado y agenda con el PSOE. Pero, aun así, tampoco han conseguido su objetivo, a pesar de que los plenos, por ejemplo, se han convertido el momento elegido cada mes para disparar, sin miramientos contra el gobierno. Por cierto, a la vista de lo que ha ocurrido en el panorama andaluz, la izquierda quizás debería medir un poco su estrategia, vaya que se le vuelva en contra y acabe aupando a la derecha... algo que, en principio, no parece lógico que sea su objetivo.

El mandato ha seguido discurriendo sin demasiado ruido y, más que beneficiar al que gobierna, eso perjudica al que ha pretendido, sin mucho éxito, poner en jaque la gobernabilidad. Porque ésta no se ha perdido. Espadas ha sacado adelante tres presupuestos y cuatro ordenanzas fiscales realizando todas las combinaciones posibles con los distintos partidos de la oposición. Esto implica, claro está, plegarse a la izquierda o a la derecha, si es el lado donde se suman los votos necesarios. ¿Y esto es reprochable? ¿Cuál es el fin último? Que la ciudad funcione, todo fluya y el alcalde, claro está, demuestre con ello su capacidad. Hay un interés público y otro partidista siempre. Esto es política, ¿a quién se le olvida?

No es mi intención repetir ahora un balance del mandato, que tiene puntos muy buenos, pero también muchas goteras. ¿Quién piensa lo contrario? Un mero apunte: Espadas no debería justificar ningún incumplimiento diciendo que su plan de gobierno se diseñó para dos mandatos, como ha hecho alguna vez. No debería faltarle tiempo para nada de lo que prometió. Hay elecciones cada cuatro años, si no antes... Y salvando todo esto: decir que no ha hecho nada en estos últimos cuatro años es otro “fake” como una casa, la Casa Grande.

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