alto y claro

José Antonio Carrizosa

El aliado inesperado

ES, lógicamente una caricatura, pero son muchos los observadores de la vida política sevillana que sostienen que Juan Ignacio Zoido se ha encontrado un aliado inesperado en su marcha triunfal al frente de la ciudad desde que pulverizó todos los registros en las urnas el pasado 22 de mayo. El aliado sorpresa es la oposición o, por decirlo con más precisión, la falta de oposición y la desdibujada imagen de quien la encabeza. Frente a un alcalde que desarrolla una inusitada energía para llenar páginas de periódicos y que está a la que salta -desde sacarse de la manga continuas batallas con la Junta hasta hacer una tormenta de una tontería dicha por el presidente catalán o mimar su proyección nacional-, Juan Espadas parece que no está y, lo que es peor, que nadie lo echa de menos.

El PSOE da la impresión de estar bloqueado entre una herencia recibida con la que no es capaz de romper del todo, pero tampoco de asumirla, y las propias carencias de un grupo mal estructurado y sin un discurso de ciudad. Posiblemente se esté pagando ahora, con esta inacción, los errores cometidos a la hora de elaborar la lista electoral y de incluir en ella a personas que no estaban mentalmente preparadas para asumir el duro trabajo que significa estar cuatro años en la oposición y sin que te dé el sol.

Lo cierto es que esa por estas causas, o por ellas y algunas más, el PP municipal gobierna por ahora con una oposición tan débil que casi no merece ese nombre. Por supuesto que el ambiente político en todo el país no ayuda a que los socialistas brillen demasiado; la marea azul lo anega todo y las perspectivas para las próximas elecciones son para que se echen a temblar. Pero también es verdad que dejar todo el terreno libre al rival en una ciudad de la importancia de Sevilla no parece que sea la estrategia política más rentable en estos momentos para un PSOE al borde del naufragio, si es que no está ya naufragado.

Han pasado más de cuatro meses desde la derrota en las urnas y no parece que sea ya tiempo se seguir lamiéndose las heridas. Juan Espadas debe romper la coraza en la que parece que se ha metido y buscar su lugar. En democracia la oposición tiene un papel fundamental que jugar. No se puede decir tampoco que Zoido no haya dado hasta ahora oportunidades para que los socialistas se lucieran y tuvieran protagonismo social y mediático. Si no lo han hecho es, sencillamente, porque están lejos de dar la talla. Malo para ellos y también, seguro, para la ciudad.

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