Al punto

juan / ojeda

Lo andaluz, sin problemas

HOY todavía es festivo en Andalucía, así que hay tiempo para relajarse después de haber pasado el puente sobre el río Kwai. Le viene bien al cuerpo un descanso de cuatro días, aunque hay muchos que se ven obligados a hacer puentes laborales mucho más largos y no deseados. Lo que pasa es que, en medio de tanto asueto, hay quien ni ha caído en los hitos históricos que han coincidido en esta larga celebración. Es cierto que sólo uno de ellos ha tenido carácter de fiesta oficial, y ha sido el día 6, aniversario de la Constitución, que el viernes pasado cumplió 35 años y la verdad es que se le notan ya algunas arrugas, por ejemplo, en el tema económico. Pero ya se sabe, estamos en la discusión de cómo, cuándo y quién le pone el cascabel al gato, sobre todo por el miedo a que el gato se convierta en una pantera cuando salga de la jaula.

Pero dos días antes, el miércoles 4, en Andalucía conmemorábamos, por lo menos algunos lo hacían, el treinta y seis aniversario de las multitudinarias manifestaciones, celebradas en toda la entones región andaluza, a favor de una autonomía, en la que casi nadie pensaba unos pocos años antes. Fue aquello una sorprendente manifestación popular, en la que había más intuición que experiencia y que, justo un año después, se tradujo en el Pacto de Antequera, que consiguió un unánime respaldo de todas las fuerzas del arco político. Pero este consenso ejemplar no pudo ser mantenido en el tiempo, como se puso de relieve dos años más tarde en el referéndum del 28-F, al que se llegó con una comunidad dividida, aunque logró imponerse, pese al Gobierno de Madrid, la voluntad de autonomía plena de los andaluces, que marcó todo el proceso en el resto de España.

Ahora, más de treinta años después de todo aquello, los andaluces estamos razonablemente contentos con la autonomía, según el sondeo realizado por el Instituto de Estudios Andaluces. Y estamos bastante más satisfechos que la mayoría de los ciudadanos de otras comunidades, con un grado de aceptación mucho más reducido. Nosotros tampoco nos planteamos ningún problema entre lo andaluz y lo español, somos las dos cosas y ya está. Además somos abiertos, bastante más que otros, a la hora de aceptar quién es andaluz o quién no lo es. Tenemos muchos problemas, pero nuestra condición de andaluces no es uno de ellos. No es lo mismo andaluces sin problemas que, sin problemas en lo andaluz.

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