¿Quién autorizó el Lagoh?

Crearon el problema y ahora se lamentan. Sin estación de Cercanías y sin Metro aquello está condenado al caos

La gente es así, incluidos los políticos que hablan de la gente. Superado el momento heavy de la novelería, están confundiendo el Lagoh con el mercadillo del Charco de la Pava. Parece que la elogiada inversión del grupo Lar, ese centro comercial que fue considerado el más grande de España (ahora dicen que es el segundo de Andalucía, tras el Nevada de Granada), es equivalente a una venta ambulante por la cara que han montado en Palmas Altas, a la vera de la Ciudad de la Justicia y las tres mil viviendas que construirán en el nuevo barrio de Isla Natura. Ahora se han dado cuenta de que aquello va camino del caos. Y yo pregunto: ¿son tontos o qué? ¿Quién concedió la licencia de apertura? Algunos tienen amnesia histórica. Se acuerdan de lo que pasó hace 80 años y se olvidan de lo que dijeron ellos mismos hace 80 días.

El alcalde, Juan Espadas, ¿no sabía lo que podía ocurrir? El alcalde fue a Palmas Altas a hacerse las fotos, y a hablar del Lagoh, y de las viviendas del nuevo barrio y contribuyó a que desviaran allí la Ciudad de la Justicia. Pues no se trata sólo del centro comercial Lagoh. Como dicen los catastrofistas, lo peor está por llegar. ¿Y eso no lo hemos leído antes? Sí, pero hay tiempo para empeorarlo más.

No hace falta ser Platón ni Aristóteles para pensar con el coco. Yo mismo, modestamente, hace ya varios meses, y algunos intuitivos más, lo dijimos. Algunas veces se me pone el cuerpo de profeta, o de pitoniso, porque a la semana siguiente del 28 de abril, viendo el panorama, ya dije que habría otras elecciones en menos de un año. Sobraron seis meses. En Palmas Altas, la bolita mágica echaba chispas. Crearon el problema y ahora se lamentan. Sin estación de Cercanías y sin Metro aquello está condenado al caos. Es la zona más sensible de Sevilla para el tráfico.

Ahora se queja incluso el presidente de la Autoridad Portuaria, Rafael Carmona, en un foro de la Cámara de Comercio, celebrado en el hotel Alfonso XIII. En realidad, se queja todo el mundo, desde las asociaciones de vecinos a los directivos del Lagoh. Resulta curioso que el tráfico denso y los aparcamientos llenos son criticados incluso por el delegado de Movilidad, Juan Carlos Cabrera, que se ha encontrado con el lío. Un problema que se agrava cuando juega el Betis un viernes o un sábado y coinciden los horarios. Y aún falta el arreglo del Puente del Centenario.

Pero el Lagoh no fue creado por arte de magia, ni se arregla cargándoselo como el mercadillo del Charco de la Pava. Quienes estuvieron ciegos que vayan allí y se compren unas gafas, que también las venden.

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