La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Mi calendario sevillano

Faltan tres meses para el besamanos de la Esperanza única de los mortales

Ordena usted el tiempo por trimestres, cuatrimestres, semestres o anualidades? ¿Según el calendario propio de su profesión, el curso escolar, los plazos contributivos o las temporadas de ventas? ¿Por celebraciones privadas o colectivas, necesidades impuestas por las estaciones que sacan unas prendas de los armarios y guardan otras, quitan o ponen mesas camillas y alfombras, guardan ventiladores y sacan radiadores? A mí, como a la mayoría de ustedes, me lo ordenan algunos de estos factores. Pero sobre todo y por encima de ellos, como vísperas de los gozos por venir, como señales que marcan y diferencian los tiempos de cada año, lo ordena un personal calendario sevillano ligado a mis devociones y a la memoria -¡tan larga ya!- de mi relación con ellas en la ciudad que definen marcando los territorios que a lo largo de los siglos han hecho suyos. El joven Manuel Chaves Nogales fue quizás el primero, hace justo un siglo, que cayó en la cuenta de esta fusión entre ciudad, territorio y devoción al escribir en La ciudad: "Capuchinas, Eslava, Martínez Montañés, Caldereros, Teodosio, Santa Clara, Panecitos. Calles recatadas y silenciosas del barrio de San Lorenzo, sobre las que Jesús del Gran Poder hace pesar su poderío".

Hoy es 18, el día que en mi calendario siempre está escrito en verde al igual que viernes lo está en morado. Y no es un 18 más sino el que inaugura el semestre más hermoso de mi ciudad. Incluso podría decir sin miedo a abusar, dada la relevancia de algunas de sus citas, que de la ciudad: el que va de hoy al 10 de abril.

Faltan tres meses para el besamanos de la Esperanza única de los mortales que, pasando por el 21 de noviembre en San Juan de la Palma y en la Magdalena, me dejará a las puertas de la manifestación del Gran Poder de Dios. Entonces empezará el otro tramo del tiempo más hermoso de Sevilla, el que va del primer día de quinario del Señor a su besamanos. Porque según el calendario litúrgico propio de la ciudad el Adviento entra en Sevilla por San Juan de la Palma cada 21 de noviembre, la Navidad por el Arco de la Macarena cada 18 de diciembre, la Cuaresma por San Lorenzo cada seis de enero y la Semana Santa nace cuando el Señor pisa el suelo de su ciudad.

Por eso, para mí, la cuenta atrás que hace el gozo de las vísperas empieza hoy. Sé en quién he puesto mi confianza. Faltan tres meses para el besamanos de la Macarena.

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