La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

También hubo catalanes franquistas

Los independentistas catalanes manipulan la historia borrando la existencia de catalanes franquistas

Dijo Tardá a Montoro: "No provoque... No cuestione el europeísmo de los catalanes porque cuando los catalanes ya éramos europeístas muchos de ustedes iban con camisa azul y cantaban el Cara al sol. Y si quiere le digo los nombres de los que lo hacían. Señor Montoro, mejor callar, mejor callar… Todo el mundo sabe de dónde viene cada uno". Además de la amenaza inquisitorial de tirar de la manta (desvelar los orígenes judíos de los conversos) las palabras del señor Tardá inventan y falsifican la historia -cosa propia de los nacionalistas- pintando una isla catalana europeísta en un mar español azul erizado de yugos y flechas, como si nunca hubieran existido catalanes franquistas. Le recomiendo, no que lea libros de historia, cosa que como buen nacionalista rechazaría cual San Antonio las tentaciones, sino la autobiografía de Esther Tusquets titulada Habíamos ganado la guerra.

Como dudo que lo haga, le obsequio unos fragmentos: "Hace unos días oí comentar que la Guerra Civil española la habíamos perdido todos. No es verdad…. Unos la habían perdido y otros la habían ganado… Y yo (…) pertenecía al bando de los vencedores. Uno de mis primeros recuerdos es ver avanzar a una multitud de soldados por una avenida [de Barcelona]. Había mucha gente aclamándoles... Mi padre, que no había pisado la calle desde hacía casi dos años, me sostenía en alto para que viera desfilar a la tropa. Mi madre gritaba el nombre de Franco con un entusiasmo que yo le vería manifestar en muy contadas ocasiones a lo largo de su vida... Era un momento trágico, que para unos significaba el fin de toda esperanza, y que otros, los míos, llevaban esperando ansiosos desde hacía meses, pasándose unos a otros noticias y rumores, pegado el oído a la radio, muy baja para que no la oyeran los vecinos, sobre todo, en nuestro caso, porque figuraban entre ellos unas mujeres de la FAI… Los míos recibían a Franco como a su salvador, y para ellos lo fue. Mi padre (…) había desertado del frente republicano. Sin duda porque no eran los suyos, pero también porque (…) no soportaba la tarea que como médico le habían asignado -acercarse a las víctimas tras los fusilamientos y, si todavía las detectaba con vida, darles el tiro de gracia-, y vivía escondido, sin atreverse siquiera a asomarse a una ventana o a levantar la voz, con el miedo constante a que alguien lo denunciara…". ¿Se entera usted, señor Tardá?

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