La ciudad y los días

Carlos Colón

A contracorriente

Deploro y condeno los bombardeos sobre la población civil palestina, pero también condeno y deploro los incesantes ataques de Hamas y Hezbolá sobre la población israelí. (…) Los palestinos han sido secularmente exterminados por otros pueblos hermanos como los jordanos, los sirios y los egipcios. A los ricos y confesionales estados islámicos les conviene que los palestinos estén siempre dispuestos a convertirse en arma arrojadiza contra Israel, pero el día que no exista el Estado israelí serán ellos mismos quienes apuntillen a los palestinos, si antes los palestinos no se matan entre sí, como ya ocurrió hace poco entre partidarios de Hamas y Hezbolá". Lo escribía ayer en Abc Fernando Iwasaki; y lo recojo aquí para que ustedes compartan conmigo, no sólo lo ponderado de un razonamiento que comparto, sino la alegría que siempre produce el cada vez más raro espectáculo de la racionalidad crítica y la independencia.

En estos días en los que tan interesadamente se ha confundido a los judíos de todo el mundo y de toda ideología con el Estado de Israel, en los que los excesos defensivos israelíes se han comparado con el Holocausto nazi, en los que se ha presentado a Hamas como una fuerza democrática y progresista opuesta a estados terroristas asesinos como Israel y Estados Unidos, en los que se ha coreado el grito de "¡judíos asesinos!" y se ha identificado obscenamente la Estrella de David con la cruz gamada, en los que las luminarias de nuestra izquierda, como Francisco Frutos, se han despachado diciendo que en España hay un "lobby sionista que actúa de la misma forma que los nazis"; en los que la vicepresidenta del Gobierno propone -rehuyendo toda hueca retórica- unas soluciones concretas, prácticas y realistas al conflicto haciendo desde la India "un llamamiento a la paz, un llamamiento a que cese el ruido de las armas, a que los tanques y las bombas callen para dar paso a la fuerza de la voz, del diálogo y la razón"; en los que las manifestaciones contra Israel hermanan en nuestras calles a izquierdistas radicalmente laicistas con islamistas que gritan en favor de la organización fundamentalista y terrorista Hamas...

En estos días, en fin, en los que se informa de una manera tan sesgada como incompleta y es raro encontrar análisis ponderados de una situación extremadamente compleja además de dolorosa, uno agradece que, como ha hecho Fernando Iwasaki en la competencia, se ejercite la independencia crítica. Arriesgándose además a ser acusado de estar a sueldo del "lobby sionista que actúa como los nazis" al que, con su habitual lucidez, se refería el señor Frutos.

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