Crónica personal

Pilar Cernuda

La cosa esta de la comunicación

ZAPATERO acaba de cambiar a su secretario de Estado de Comunicación. El cuarto en seis años, el recién nombrado Félix Monteira sustituye a Miguel Barroso, Fernando Moraleda y Nieves Goicoechea, todos ellos capaces y que se volcaron en su trabajo para "vender" al Gobierno y a su presidente. Por tanto, si no tuvieron el éxito que Zapatero esperaba -que no debieron tenerlo, pues Zapatero los fue relevando- habrá que preguntarse si el problema está en ellos o en el Gobierno. En su presidente.

Cuando una mujer o un hombre van por su quinto divorcio podemos tener la certeza de que no son sus maridos o mujeres lo que fallan, sino ellos. En este caso podemos aplicar la misma regla de tres: cuando un presidente no está contento con la imagen que se proyecta de su trabajo y del trabajo de su Gobierno, en lugar de cambiar al responsable de comunicación tendría que dedicar un minuto a reflexionar sobre su forma de gobernar, si hace lo que la sociedad espera de él, si acierta en sus decisiones.

Escrito esto, la designación de Félix Monteira como responsable de Comunicación tiene varias lecturas, y además está el hecho de que la decisión la ha tomado personalmente el presidente, que convocó a Monteira a una reunión en Moncloa. La primera lectura es que elige a un profesional solvente, muy conocido, que sabe de economía y de periodismo, y que sin ninguna duda va a ser portavoz del presidente en infinidad de cuestiones, lo que restará cierto protagonismo a la vicepresidenta De la Vega, porque ejercía como portavoz única, ya que en los últimos años no contaba con una persona de peso en Moncloa que explicara, además de ella, las decisiones del presidente. Segunda lectura: una vez más Zapatero apuesta por el clan Mediapro, con Roures, Barroso y Contreras, apuesta que le ha creado problemas con grupos tradicionalmente afines al PSOE, porque ese apoyo ha tenido unas consecuencias empresariales muy relevantes, como la autorización para crear el canal de televisión La Sexta, que TVE contratara varios programas a la productora Mediapro -se asentó la idea de que el Gobierno echó una mano a Contreras en ese sentido- y que el grupo diera entonces el salto al periodismo escrito, con la salida del periódico El Público, el único que ahora mismo apoya de forma incondicional a Zapatero, y cuyo director en el último año ha sido precisamente Félix Monteira.

Se cierra así el círculo, Mediapro entra en Moncloa por una puerta aún más grande. Que desde Presidencia expliquen que Zapatero quería un secretario de Estado con perfil económico no se sostiene: para tener éxito a la hora de "vender" la gestión del Gobierno no hace falta ser un experto en economía, sino que las iniciativas del Gobierno sean vendibles, acertadas, justas, eficaces.

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