El día después

Este otoño-invierno alguien será investido presidente, a diferencia de lo ocurrido en primavera y en verano

Termina la campaña más corta de la historia. Debería servir de ejemplo para las siguientes. No hace falta más tiempo, ni más debates, como ha quedado claro. ¿Para qué? Están de precampaña todo el año y de encuestas todas las semanas. Mañana empezará la precampaña para las próximas elecciones; y el próximo domingo puede que publiquen alguna encuesta (aunque no del CIS de Tezanos), advirtiendo de lo que podría ocurrir si se repitieran las elecciones generales. La buena gente piensa que la política es aburrida. No se equivoquen. Entiendan sus peculiaridades. En estas elecciones, lo importante no será quién gana, sino quién junta los apoyos necesarios a partir de mañana.

Otras noches electorales, la emoción de los resultados podía con todo. Sin embargo, esta noche la Liga de Fútbol Profesional ha optado por que se jueguen a las 21:00 los partidos más interesantes de Primera (el duelo de rivalidad Betis-Sevilla) y de Segunda (Rayo Vallecano-Cádiz), de modo que sonarán los goles mientras aparecen los primeros datos de los escrutinios.

Gracias a las encuestas (que condicionan las tendencias y a veces las refuerzan), se ha dado por descontado que el más votado será el PSOE de Pedro Sánchez. Sólo el PP de Pablo Casado se ha postulado como alternativa, para lo que deberían cumplirse supuestos que no son fáciles, como un desplome del PSOE y una subida oculta del PP. Sin embargo, gane quien gane, esta noche se hablará de pactos. Aparecerán las primeras cuentas de la lechera. Se verá si Frankenstein tiene su oportunidad, o no.

Así como algunos entrenadores se juegan el cargo, según los resultados, también puede caer algún líder, según lo que ocurra. No era inútil convocar estas elecciones. Puede ser un acierto o un error de Pedro Sánchez, pero tendrá consecuencias. Incluso con los mismos resultados que el 28 de abril (una posibilidad prácticamente descartada) los comportamientos serían diferentes. Profecía sencilla: en este otoño-invierno alguien será investido presidente, a diferencia de lo que ocurrió en primavera y en verano. Pero falta por saber el nombre. Podría haber sorpresas, o no.

Con tener un nuevo presidente no es suficiente. Sea Sánchez, sea Casado o sea otro, que también puede ocurrir. España necesita estabilidad parlamentaria, no sólo para los Presupuestos, sino para los grandes asuntos de Estado que siguen pendientes, y que no se pueden abordar desde la debilidad. Por eso, aunque PSOE y PP no formen una gran coalición, los principales partidos deberán pactar las claves del Estado.

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