El balcón

Ignacio / Martínez

Nos duele la cabeza

HAY un tuit de Patxi López que ha hecho fortuna estos días. "Me duele el PSOE". Lo retuiteó hasta Susana Díaz. Se le puede sacar punta. La tercera acepción del verbo doler en el diccionario de la RAE es arrepentirse de haber hecho algo y tomar pesar de ello. Oportuno significado. Susana Díaz podría haber escrito y firmado anoche el epitafio de Pedro Sánchez tomando prestadas las once palabras que marcaron la última etapa del reinado de Juan Carlos I, tras el escándalo de Botsuana, la caza de elefantes y el affaire con Corinna: "Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir". Hay paralelismos, aunque aquí el territorio sea nacional: también hay caza mayor, porque la cabeza de un secretario general lo es, sin duda. Y se ha producido la abrupta ruptura de un idilio entre la madrina andaluza y su protegido para la Secretaría General en 2014. Hay amores que matan.

El antiguo valido se decía depositario del voto de las bases, pero fue promocionado por las mismas élites de su partido que ahora despreciaba. Y después de haber hecho un pacto moderado y sensato con Ciudadanos o de haber prohibido a Ximo Puig un acuerdo con Podemos en Valencia para hacer listas conjuntas al Senado en las últimas elecciones, se presenta a sí mismo como el campeón de la izquierda de su partido. Marketing. Convocó primarias y congreso para eludir sus responsabilidades, cuando -como oportunamente ha apuntado Borrell- debió reunir al comité Federal para explorar otras alternativas de Gobierno. (Borrell dice que está bien respetar a los ocho millones de votantes del PP, pero que hay que empezar a respetar a los cinco millones de Podemos: "entre otras cosas, porque muchos de nuestros hijos están ahí"). Esto mismo, o abstenerse en la investidura de Rajoy, lo podrían haber planteado los críticos en vez de asaltar Ferraz, como si fuese una finca en la que colocaron a un guardés interino hace dos años.

El editorial de este diario decía ayer que estamos ante una crisis de Estado. La fractura ha colocado en tal situación de debilidad a los socialistas que les impide encabezar un gobierno o acudir de nuevo a las urnas. Así de dramático es el resultado de la cruenta batalla que ha descabalgado a Pedro Sánchez. En esa guerra perdemos todos. Dirigentes, militantes o votantes socialistas y la sociedad española en su conjunto. Este partido ha gobernado durante 22 de los 40 años de democracia y a él se debe buena parte del progreso social de España.

No se merecía esta exhibición barriobajera, en la que una exministra de Zapatero llama "gusanita" a la presidenta de Andalucía. En la que los tonton macoute de Sánchez gritan traidor y golpista a Eduardo Madina. En donde una muchacha desconocida se atribuye la calidad de única autoridad del partido. Este es el balance en el funeral de Pedro Sánchez. A Patxi López y a Susana Díaz les duele el PSOE. A los ciudadanos comunes nos duele la cabeza de desolación por el espectáculo.

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