la ciudad y los días

Carlos Colón

A golpe de escándalos y tragedias

SÁENZ de Santamaría anuncia la reducción de coches oficiales como una de las primeras medidas tomadas por la comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas. "La corrupción de los ERE pudo desmantelarse en 24 horas con una orden verbal", dice el ex interventor general de la Junta. Si el gasto en coches, comidas o iPad perdidos es tan escandaloso, y si las corruptelas eran tan evidentes y se había alertado sobre ellas, ¿por qué no se cortó y se reordenó el gasto, o se intervino para sanear lo corrupto, antes de que las denuncias o la conjunción de los escándalos y la crisis pusiera a la clase política contra las cuerdas? Todos sabían de estos gastos (y muchos de estas corrupciones), las aprobaban y las disfrutaban.

Gobierno y PSOE pactan una reforma legal urgente para mitigar los desahucios. Si la legislación al respecto estaba tan evidentemente desfasada, si la defensa de los intereses de los bancos había degenerado en prácticas abusivas, si los jueces y las fuerzas de orden público tenían que asumir el ingrato papel de gorilas de los usureros bancarios, si hemos visto -con escándalo y dolor- cómo niños, ancianos y enfermos eran puestos en la calle a causa, no de su imprevisión o mala cabeza, sino de las brutales cláusulas que les habían sido impuestas con su desinformado consentimiento, ¿por qué el PP y el PSOE han tenido que esperar a que el clamor de los ciudadanos les perfore los tímpanos y el espectáculo de los violentos e injustos desahucios les hiera los ojos para caer en la cuenta de que hay que modificar la ley de hipotecas de 1909? ¿Por qué hasta ahora el Consejo General del Poder Judicial no se ha dado cuenta de que la actual normativa "está produciendo disfunciones"?

El Ayuntamiento de Madrid denuncia a la empresa promotora de la trágica fiesta del Madrid Arena. Ésta le echa el muerto -literalmente: cuatro- a la empresa de seguridad contratada por el Ayuntamiento. Y ésta responsabiliza a la policía municipal que no impidió el botellón del exterior. ¿Son necesarios cuatro muertos para que afloren irregularidades en contratos, incumplimientos de normas de seguridad o uso inapropiado de espacios públicos cuyas deficiencias habían sido varias veces advertidas?

Es lamentable que se establezcan normas (o se respeten las existentes) y se legisle a golpe de crisis, escándalos o muertos. Es el síntoma de una minoría de edad democrática que retrata a nuestros políticos como adolescentes irresponsables y egoístas que no rectifican hasta que los cogen, tienen que apretarse el cinturón -o lo que les aprieta son las esposas en las muñecas- u ocurran tragedias de desahucios y muertes.

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