En tránsito

eduardo / jordá

T iempos interesantes

SIN duda estamos viviendo tiempos interesantes, lo que también quiere decir difíciles, es decir, peligrosos. Y lo primero que tenemos que tener claro es que no hay régimen político que sea tan sólido como pretende ser, porque basta que un día se produzca una circunstancia fortuita -como el resultado de unas elecciones de segundo orden- para que ese régimen se venga abajo si ya estaba enteramente carcomido por dentro. Eso fue lo que pasó el 14 de abril de 1931, cuando abdicó por sorpresa Alfonso XIII y ni siquiera los republicanos se habían dado cuenta de que eran los dueños de la situación. Y esto puede pasar ahora si el régimen que salió de la Transición no sabe actuar con inteligencia y con un notorio sentido de la realidad, algo que viene faltando en nuestra clase dirigente desde hace al menos quince años.

Porque nuestra clase política lleva gobernando de espaldas a la realidad durante tanto tiempo que es muy difícil que sepa encarar todos los desafíos que tiene pendientes. Nos enfrentamos a una triple crisis que se manifiesta en forma de grave crisis política en medio de una gravísima crisis económica y una no menos gravísima crisis institucional. Para superar estas tres crisis hace falta una visión de las cosas que tenga una precisión analítica, pero nuestros políticos llevan tanto tiempo engañándonos y engañándose a sí mismos que es casi imposible que sepan distinguir un elefante de un orangután. Hace ya 25 siglos que Aristóteles estableció que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo, pero este principio fundamental de la realidad ha sido alterado miles de veces por la casta política que nos ha pretendido hacer creer que las cosas podían ser al mismo tiempo una y su opuesta (los recortes económicos que eran reformas estructurales, por ejemplo). Y el problema es que esta misma ofuscación se ha extendido por todas partes, ya que hasta Podemos nos quiere hacer creer que el "derecho a decidir" de una comunidad que no quiere pagar impuestos es una gran conquista democrática, toma ya. Si unos están ciegos, los otros se parecen mucho al pobre Rompetechos.

Lo que nos hace falta ahora es inteligencia, capacidad de llegar a acuerdos con el adversario, mucha mano izquierda, ejemplaridad, liderazgo, grandeza humana y más inteligencia. ¿Hay algún político entre nosotros que reúna estas cualidades? ¿Y tenemos una ciudadanía que sea capaz de resistir los cantos de sirena del populismo y de la visceralidad? Eso es lo que está por ver.

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