Tribuna Económica

gumersindo / Ruiz

R iesgo de longevidad, riesgo de juventud

RESULTA necesario hablar de las pensiones, tras el informe de expertos sobre las mismas. Puede decirse que en un sistema como el nuestro, en el que cada año se pagan las pensiones con cargo a presupuestos, la cuenta es sencilla: hay que ver si lo que se ingresa se ajusta a lo que se paga a los pensionistas existentes, más los nuevos, menos los fallecidos. Lo que se ingresa depende de cuantos cotizantes hay y de los salarios que cobran, esto es, de cómo vaya la economía y el empleo. Los fundamentos de un sistema de pensiones son, pues, el número de pensionistas, que depende de la edad de jubilación (más tiempo trabajando: más cotizando y menos cobrando) y de cuanto se vive después de jubilado; y una cotización media estable para poder pagar las pensiones.

No nos referimos a la inflación, porque el crecimiento de los precios, alrededor del 2%, no es significativo. Y tampoco entramos en los sistemas de cálculo de las pensiones, aunque sabemos que cuanto más atrás nos vayamos en el tiempo, la pensión será más baja, ya que en general los salarios y las cotizaciones sobre los que se calcula la pensión, incluirán años con salarios y cotizaciones menores.

En España nos encontramos entre tres fuerzas negativas en relación a las pensiones. La primera, que hay un paro excepcionalmente alto y los salarios son muy bajos, por lo que los ingresos para la seguridad social son insuficientes. La segunda, que la población pensionista vive mucho más y hay que contar con nuevos recursos para seguir pagando. Y tercero, unos cambios demográficos demasiado rápidos. La población española es hoy de 46,8 millones de personas, seis millones más que hace diez años; desde 2001 y hasta que empieza la crisis aumenta en seis millones, de los cuales más de tres millones son extranjeros. Las consecuencias para las pensiones son enormes, porque un 80% de la población extranjera que llega está en edad de trabajar mientras que este porcentaje para el total de la población es sólo 66,7%; la mitad de toda la población activa que se crea en España entre 2001 y 2008 y el 55% de todo el empleo es atribuible a inmigrantes. De aquí que la tasa de dependencia (jubilados y niños sobre activos) de la población extranjera es 6,7, mientras que el total nacional es 26.

Desde hace un par de años la población extranjera tiende a reducirse, y con ello la población activa. Esto puede ser un alivio para el gobierno, ya que así se frena algo el paro, como está empezando a ocurrir; pero también hay menos población que pueda contribuir al mantenimiento actual de las pensiones. La demografía es como un gran transatlántico que una vez se frena continúa avanzando durante un tiempo; la inercia de los movimientos de población, que para mí son la explicación del fuerte crecimiento y del empleo, y luego del paro, en España y sobre todo Andalucía, nos están dejando ya sin una parte importante de la población que cotiza y podría contribuir a mantener nuestro sistema de pensiones. Una y otra vez volvemos a lo mismo, mientras no se intervenga para reducir el paro y mantener la empresa y el empleo en España, sea como sea, esto no tiene solución.

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