Tribuna económica

Rogelio Velasco

Una mirada rápida a la Educación en España

SON variables cualitativas, en mayor medida que cuantitativas, las que marcan fundamentalmente las diferencias en los resultados del sistema educativo español en relación con los países de la OCDE. El informe anual publicado por esta organización subraya, en múltiples facetas, que las diferencias en el rendimiento educativo depende más de cómo y en qué se gasten los recursos, que del volumen, tanto en términos absolutos como relativos. Algunos datos son ilustrativos. El gasto en Educación con relación al PIB es menor en España que la media de los países occidentales. Sin embargo, el gasto por alumno en Educación primaria y secundaria es superior, especialmente el gasto directo en el núcleo del servicio (profesores, instalaciones). Es menor, sin embargo, en gastos complementarios que pueden elevar significativamente los resultados del sistema: clases de apoyo o atención más personalizada.

Las horas presenciales que los estudiantes de niveles no universitarios pasan anualmente en las escuelas españolas, se encuentran por encima de la media. Pasar más horas en la escuela, tampoco contribuye a mejorar el rendimiento. De hecho, los alumnos finlandeses se encuentran en los lugares más bajos en cuanto a número de horas de asistencia a clases, pero son los que obtienen uno de los mejores rendimientos del mundo.

En la medida en que los salarios del profesorado influyan en su motivación y rendimiento, los españoles deberían estar entre los mejores. Sus salarios sólo son superados a nivel mundial por los de los alemanes. Sin embargo, resulta significativo que la diferencia entre los salarios más elevados (ya sea por antigüedad o por realizar otras tareas de administrativas) y los de entrada, presentan unas diferencias que están entre las más bajas. Este dato revela fielmente la estructura retributiva del sector público español, en donde la retribución refleja muy escasamente el rendimiento.

No son, esencialmente, factores relacionados con la dotación de recursos al núcleo duro del servicio educativo, los que explican las diferencias en los resultados educativos. Hay que analizar otros factores que expliquen las altas tasas de abandono escolar, la escasa población estudiantil que no va más allá de la Educación obligatoria y la también reducida que tiene alguna titulación de Formación Profesional. El 31% de los estudiantes no acaba la secundaria. Sólo el 49% tiene formación más allá de la obligatoria. Sólo contamos con la mitad de titulados en FP que la media de la OCDE. Todas estas son cifras muy inferiores a las de esos países, que no están justificadas por diferencias significativas en el gasto, sino en su asignación y en otros factores que el estudio no contempla. Sería interesante contar con datos sobre el absentismo de profesores (como proxy que midiera el clima que se respira en las escuelas) o del feedback que obtienen los profesores en relación con los padres de los alumnos, por señalar dos ejemplos significativos.

A pesar de los pobres resultados, en España parece que el principal problema educativo reside en la Educación para la Ciudadanía. Tenemos el foco completamente cambiado.

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