Vía Augusta

De moda

¿Cuánto vale la proyección que supondrá la apuesta de la casa Dior por Sevilla? Sencillamente: impagable

INCLUSO antes de que Lonley Planet designara a Sevilla como el mejor destino para viajar en el año 2018, la ciudad ya estaba de moda. Para quienes habitamos el centro diría que en demasía.

Pero hay que reconocer que desde entonces Sevilla se ha convertido en sede de múltiples acontecimientos de enorme proyección nacional e internacional, de los Goya a los MTV EMA, pasando por la Eurocopa o las finales de la Copa del Rey y la UEFA Europa League.

En menos de una semana, la hispalense ha acogido el concierto más multitudinario de un cantante solista, casi 75.000 criaturas disfrutando de la música de Manuel Carrasco en el Estadio de la Cartuja, y otro, anoche, con la nada despreciable cantidad de 40.000 fieles de Alejandro Sanz en el Benito Villamarín.

Pero lo que ocurrió casi al tiempo en este jueves de Corpus en la Plaza de España supone un salto cualitativo: la presentación de la colección Crucero 2023 de Christian Dior no es que certifique que Sevilla está de moda, es que la pone en el centro de esa industria.

¿Cuánto vale la proyección que supondrá para la ciudad la apuesta de la casa Dior por Sevilla? Sencillamente: impagable.

Es justo reconocer que el hoy alcalde, Antonio Muñoz, tiene mucho que ver con todos esos éxitos, pues la política turística de  este Ayuntamiento –con él al frente y con Juan Espadas, también– es hija suya.

Pero más allá del beneficio mismo de la celebración del acto y de su repercusión, Sevilla debe sacar provecho de la procesión de berlinas y furgonetas negras que en la última semana han poblado el centro con un discreto letrero en el parabrisas: CD.

Que Sevilla sea un destino de lujo es la razón de ser de que los hoteles se hayan reproducido cual esporas en el casco histórico, varios de ellos con categoría de cinco estrellas.

Un turista de alto poder adquisitivo es lo que todo destino desea. Pero la bendición de este súpercorpus es que Dior ha venido a Sevilla a inspirarse en sus esencias: desde la artesanía de las hermandades a los elegantes volantes de Lina.

Y es justo ahí donde hay que corregir una política turística que puede llegar a morir de éxito: hay que hacerla compatible con la preservación de Sevilla misma. Y eso es incompatible con la erradicación de la vivienda en las zonas turísticas más demandadas. En muchos barrios no cabe más presión de los alojamientos turísticos.

Sevilla no es sólo la belleza de su traza urbana o sus monumentos, ni siquiera de sus fiestas y tradiciones. Sevilla dejará de ser enormemente atractiva para el foráneo si la ciudad no es capaz de conservar la vida real de los sevillanos.

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